Cómo los orígenes de Gabriel Massuh Isaías dieron forma a su manera de hacer empresa

19 de Marzo 2026 | Publicado por: Contenido Externo
Fotografía: Cedida

La trayectoria de Gabriel Massuh no puede entenderse únicamente desde sus éxitos empresariales. Para comprender su forma de tomar decisiones, es necesario mirar el origen de esa manera de pensar.

Nacido en Guayaquil, Ecuador, Gabriel Massuh creció en un entorno donde la actividad productiva del campo estaba presente en el día a día.

Ese contacto temprano con los ciclos naturales dejó una enseñanza que más tarde se trasladaría a su visión empresarial: los procesos requieren tiempo, disciplina y continuidad.


Esa lógica influyó en su manera de abordar el emprendimiento años después. Para Massuh, los negocios no se construyen a partir de decisiones impulsivas, se trabajan desde la comprensión gradual de cómo funciona un mercado.

Un cambio de país y de escenario


A comienzos de la década de los noventa, Massuh completó sus estudios en Estados Unidos y tomó una decisión que marcaría su trayectoria. Con poco más de veinte años, en 1993 se instaló en Chile con la intención de iniciar un proyecto empresarial vinculado al comercio frutícola.

Llegar como emprendedor joven, migrante y sin redes consolidadas en el rubro implicaba comenzar desde una posición de desventaja frente a actores con mayor experiencia.


Su primera iniciativa fue una pequeña importadora de frutas. En teoría, el negocio parecía simple: conectar productores internacionales con el mercado chileno. En la práctica, el desafío era mucho más complejo. Había que comprender la logística portuaria, los tiempos de distribución, las exigencias sanitarias y las expectativas de calidad de los compradores.

Los primeros años estuvieron marcados por un proceso de aprendizaje constante. Más que buscar una expansión inmediata, el foco estuvo en entender el funcionamiento del mercado local y construir relaciones de confianza con proveedores y clientes.


Con el tiempo, ese proceso de aprendizaje y adaptación terminaría sentando las bases de una empresa que lograría consolidarse en el mercado chileno. Así nace Bagno, que hoy en día es una de las principales empresas del rubro en el país, abasteciendo a restaurantes, supermercados, ferias y más.

Liderazgo positivo: el legado de Massuh


Con el paso de los años, el crecimiento de la empresa también implicó un desafío distinto. Para construir un negocio capaz de sostener ese desarrollo, el liderazgo debe jugar un papel central.

Para Gabriel Massuh, dirigir una gran empresa no se limita a tomar decisiones comerciales o identificar oportunidades de mercado. También implica definir una forma de trabajar y de relacionarse dentro de la organización. La cultura interna, sostiene, se construye principalmente a través del ejemplo.


Según explica, un liderazgo efectivo no se basa en el control permanente, sino en la capacidad de delegar responsabilidades, motivar a los equipos y generar relaciones de confianza que permitan que las personas se desarrollen dentro de la empresa.

En esa lógica, la consolidación de Bagno también ha estado vinculada al fortalecimiento de su equipo humano. Hoy la empresa reúne a más de 200 trabajadores que participan en distintas etapas del negocio, desde la logística y distribución hasta la gestión comercial.


“Una cultura clara y respetuosa ha sido clave para conformar un equipo comprometido con los objetivos de la empresa. El éxito no es solo el resultado final, sino también el camino que se construye junto al equipo”, señala Massuh.

Para el empresario, las compañías no se sostienen únicamente en una buena idea de negocio o en una oportunidad de mercado. La continuidad depende en gran medida de la capacidad de formar equipos sólidos y de mantener una cultura organizacional coherente con los valores que se promueven.


Cuando la coordinación entre logística, proveedores y distribución es determinante, la confianza interna se convierte en un factor operativo tan importante como la estrategia comercial. Desde su perspectiva, experiencia y orígenes, liderar una empresa implica asumir que el principal activo de cualquier organización sigue siendo su gente.