Capacitar para no quedar atrás: el desafío de enseñar IA a los trabajadores

16 de Abril 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una herramienta concreta que ya comienza a transformar el trabajo cotidiano. Sin embargo, el verdadero desafío no radica únicamente en su avance tecnológico, sino en cómo los trabajadores comunes, periodistas, contadores, abogados y otros profesionales, logran aprender a utilizarla de manera efectiva para integrarla en sus procesos.

Desde el mundo académico y profesional, el fenómeno ha despertado creciente interés. Diversas investigaciones buscan comprender los alcances de esta tecnología, pero también han puesto el foco en una brecha clave: la falta de capacitación en quienes, en la práctica, deben implementarla en su día a día.

Rodrigo Maulen Torres, cofundador de la plataforma gerencial FirstMove y consultor en marketing e inteligencia artificial, advierte que el impacto ya es evidente.


El trabajo está teniendo una transformación producto de la Inteligencia Artificial”, afirma, subrayando que áreas como el periodismo, la contabilidad y el derecho enfrentan un escenario de cambio profundo.

En un plano incluso más futurista, agrega, la IA podría llegar a ejecutar tareas completas “dejando afuera a un profesional del área con la misma capacidad”.


No obstante, lejos de instalar una mirada fatalista, Maulen plantea que el fenómeno abre oportunidades inéditas, especialmente para quienes están comenzando sus carreras. En base a estudios recientes elaborados por universidades como el MIT y Stanford, explica que los trabajadores más novatos pueden experimentar mejoras significativas en su desempeño.

Se dieron cuenta que trabajadores más novatos con menos capacidades se pegan un salto hasta un 30% en nuevas habilidades”, señala, destacando que la IA actúa como un potenciador del conocimiento inicial con el que egresan desde la educación superior.


Esta capacidad de “nivelar la cancha” también se extiende a otros ámbitos laborales. El consultor ejemplifica que, en el área de la salud, herramientas de inteligencia artificial podrían asistir a enfermeras o técnicos en la organización de tareas, priorización de pacientes y gestión del tiempo, funcionando como una especie de asistente personal digital

La clave, insiste, está en comprender que la tecnología no reemplaza automáticamente, sino que complementa y amplifica capacidades.


Sin embargo, el desafío cambia cuando se trata de trabajadores con mayor experiencia. En estos casos, la incorporación de la IA no pasa por aprender desde cero, sino por rediseñar la forma en que se trabaja.

En palabras de Maulen, el reto es “ser capaces de construir un método que se pueda potenciar con la inteligencia artificial”. Esto implica identificar tareas repetitivas, automatizarlas y, sobre todo, integrar herramientas tecnológicas en procesos ya consolidados.


Ejemplos concretos

En el ámbito contable, en tanto, facilita la detección de inconsistencias en balances y la automatización de reportes, mejorando la precisión y eficiencia de los procesos.


“La IA me ayuda a revisar inconsistencias en balances y automatizar reportes mensuales. No me reemplaza, pero me hace mucho más eficiente”, agrega Luis Riquelme, contador auditor.

Así, distintos trabajadores coinciden en que aprender a utilizar estas tecnologías ya no es opcional, sino una habilidad clave para adaptarse a las nuevas exigencias del mercado laboral.


Maulen grafica esta idea con un ejemplo concreto: un periodista que utiliza aplicaciones para grabar entrevistas podría integrar sistemas de análisis automatizado que generen resúmenes e identifiquen ideas clave en tiempo real.

De este modo, se optimiza el proceso de producción informativa sin reemplazar el criterio profesional. “Ahí tú diseñaste el método”, enfatiza, apuntando a que la verdadera ventaja competitiva estará en cómo cada trabajador adapta la tecnología a su propio flujo laboral.


En este contexto, surge además una transformación más profunda en la naturaleza del empleo. Según el análisis de Maulen, se está configurando una división entre tareas repetitivas, cada vez más automatizables, y aquellas habilidades de carácter más “artesanal”, vinculadas al criterio, la creatividad y la experiencia. Esta diferencia marcará, a su juicio, la forma en que distintas profesiones enfrentarán el avance tecnológico.

Datos


Pese a estas oportunidades, los datos muestran que Chile aún está rezagado en la adopción de la inteligencia artificial. Un estudio de Randstad revela que solo el 15% de los trabajadores en el país utiliza IA de manera habitual en sus tareas, muy por debajo del promedio global de 29% y también inferior al 26% registrado en Latinoamérica.

En contraste, regiones como Asia-Pacífico lideran con un 37% de adopción, evidenciando una brecha significativa.


La percepción de los trabajadores también refleja tensiones. Mientras un 38% reconoce que la IA ya está influyendo en su trabajo y un 29% considera que su impacto es considerable, existe aún un 7% que teme por la estabilidad de su empleo.

En este escenario, Andrea Ávila, CEO de Randstad para Argentina, Chile y Uruguay, sostiene que el avance de esta tecnología es inevitable. Según afirma, los grupos más jóvenes y con mayor nivel educativo lideran su adopción, mostrando además una visión más optimista respecto a sus beneficios.


La realidad empresarial no es muy distinta. Un estudio realizado en 2024 por ESE Business School y PwC Chile evidencia una baja implementación de IA en las organizaciones, concentrada principalmente en grandes empresas.

Las áreas donde más se ha integrado corresponden a gestión de datos, servicio al cliente, tecnologías de la información y marketing, mientras que en otros sectores el avance sigue siendo incipiente.


Para Maulen, esta situación tiene una explicación clara: la tecnología existe, pero está subutilizada. En su experiencia capacitando equipos de trabajo, observa que muchas organizaciones aún operan con prácticas tradicionales, como el envío constante de archivos adjuntos, en lugar de aprovechar herramientas colaborativas en línea.

Esta resistencia, que atribuye en parte a diferencias generacionales, refuerza la necesidad de formación continua.


Eso es capacitación, entrenamiento, ejercicio, como entrenar nuevamente el músculo”, afirma, insistiendo en que el aprendizaje de la inteligencia artificial debe ser progresivo y adaptado a distintos niveles de conocimiento. En este sentido, plantea que tanto empresas como el Estado deben jugar un rol activo en la promoción de programas de formación.

El debate, sin embargo, no se limita al ámbito laboral. La incorporación de la IA plantea también desafíos en materia de políticas públicas, regulación y ética. Desde la protección de datos personales hasta el uso indebido de imágenes, las implicancias son múltiples y requieren marcos normativos claros.


Alguien del Estado en algún momento la va a tener que presentar en torno a cuál va a ser el plan de Chile”, advierte Maulen, en referencia a una estrategia nacional que abarque desde la educación escolar hasta el mundo del trabajo.