Paralización de obras Eje Colón y Puente Esmeralda: empresa deberá presentar plan para reanudar trabajos

30 de Abril 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

La paralización de las obras del Eje Colón y del Puente Perales en Talcahuano, junto con los trabajos del Puente Esmeralda en Concepción, volvió a tensionar la ejecución de proyectos clave para la conectividad de la intercomuna.

La detención de faenas —atribuida preliminarmente a problemas internos de la empresa Tapusa S.A.— abre un escenario de incertidumbre respecto a su continuidad, en medio de versiones contrapuestas sobre responsabilidades, eventuales incumplimientos contractuales y un creciente impacto en vecinos y comercio local.

Ante este escenario, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), junto a autoridades regionales y alcaldes, sostuvo una reunión para abordar la situación y definir los pasos a seguir. En la instancia se confirmó que la empresa deberá presentar el próximo lunes un plan de trabajo, el que será evaluado para determinar si las obras pueden continuar o si corresponde avanzar hacia el término anticipado del contrato.


Tras la instancia, el delegado presidencial del Biobío, Julio Anativia, indicó que aún no cuentan con todos los antecedentes por parte de la empresa, aunque esta ya comprometió la entrega de una propuesta formal. “Vamos a esperar ese plan para tomar una decisión”, afirmó, enfatizando que el escenario ideal es retomar las obras y cumplir los plazos comprometidos.


En cuanto a las causas de la paralización, la autoridad explicó que la empresa ha argumentado dificultades de carácter económico, antecedentes que deberán ser revisados. De no existir una solución viable, no se descarta activar mecanismos contractuales como el cobro de garantías o incluso el término anticipado del vínculo.

Responsabilidades


En ello, el seremi del Minvu en el Biobío, Anselmo Villagra, entregó mayores antecedentes técnicos. Señaló que, según la información proporcionada por la firma, los trabajadores directos tendrían sus remuneraciones al día, aunque existirían problemas con proveedores, lo que explicaría el retiro de maquinaria y la detención de las obras en distintos frentes.

“Los pagos de los operarios están al día, pero los indirectos no necesariamente”, precisó.


Junto con ello, apuntó a factores como el aumento de costos operacionales —especialmente combustibles— y la complejidad técnica de algunos tramos. “Uno de los puntos era el alza de los combustibles y también la complejidad de las obras”, indicó, mencionando en particular el tramo 3 del Eje Colón, donde interferencias vinculadas a Monumentos Nacionales han dificultado el avance de las faenas.

El seremi subrayó que será el martes cuando se adopte una decisión definitiva, una vez analizado el plan presentado por la empresa. “Si no vemos un plan de acción real para solucionar el problema, tenemos que tomar otras acciones”, afirmó, dejando abierta la posibilidad de aplicar sanciones o adoptar medidas alternativas para asegurar la continuidad del proyecto.


El alcalde de Talcahuano, Eduardo Saavedra, advirtió sobre inconsistencias en las versiones entregadas. Mientras la constructora apunta a eventuales deudas, desde el Serviu se sostiene que los estados de pago están al día, lo que instala dudas sobre el origen real del conflicto.

El jefe edilicio enfatizó que, más allá de las responsabilidades administrativas, el impacto recae directamente en la comunidad. “No podemos seguir esperando mientras la obra sigue abandonada”, señaló, apuntando a las consecuencias que enfrentan vecinos y comerciantes tras años de retrasos.


Vecinos en Talcahuano

En el sector de Medio Camino, uno de los puntos más afectados por las obras del Eje Colón, las consecuencias de la paralización se sienten en la vida cotidiana. Problemas de conectividad, señalización deficiente y riesgos en la circulación forman parte del escenario que describen los residentes.


“Muchos negocios han cerrado y no hay locomoción fluida”, relató Patricia Zeballos, vecina del sector, quien advirtió que existen zonas donde el tránsito se vuelve prácticamente imposible.

A ello se suman dificultades estructurales: “Hay partes donde no se puede cruzar y, si ocurre una emergencia, ambulancias o bomberos no pueden pasar”, agregó, mencionando además problemas en los cruces ferroviarios que obligan a desvíos constantes.


Como ya se advertía, el impacto económico también es evidente. Laura Durán, locataria del local comercial Everest —ubicado en la intersección de avenida Colón con calle Ejército, frente a la Plaza Medio Camino—, aseguró que la caída en las ventas ha sido significativa.

“Han bajado casi un 70 %, porque los clientes, en su mayoría adultos mayores, no pueden llegar”, explicó, vinculando la situación a la falta de accesos y a un entorno marcado por la escasa iluminación y el deterioro urbano.


La dificultad para desplazarse en el sector se repite entre los vecinos. “Es complicado cruzar, no se sabe por dónde pasar”, comentó Sonia Fuentealba, residente de la zona, mientras esperaba locomoción en las cercanías de la línea férrea. Su testimonio refleja el desgaste acumulado tras años de obras inconclusas y reiteradas interrupciones.

Desde la organización comunitaria, las críticas apuntan al desarrollo general del proyecto. Angélica Zárate, dirigente de un comité vecinal que supervisa las obras en el tramo 3 del Eje Colón —entre Golondrinas y Perales—, afirmó que los problemas se arrastran desde el inicio. “Esta es una obra que empezó hace casi cinco años y desde el día uno ha tenido problemas”, sostuvo.


Zárate cuestionó además la relación con las entidades a cargo. “Hemos sido fiscalizadores naturales, mostrando fallas y riesgos que afectan a los vecinos”, indicó, apuntando a una baja participación ciudadana y deficiencias en la ejecución.

En ese contexto, ella adelantó que evalúan acciones legales. “Estamos pensando en una demanda colectiva”, afirmó, precisando que esta apuntaría principalmente al Serviu en su rol de mandante y fiscalizador del proyecto.


Puente Esmeralda

La situación no es exclusiva de Talcahuano. En Concepción, en el entorno de la costanera y el río Biobío, vecinos del sector donde se desarrollan las obras del Puente Esmeralda también enfrentan las consecuencias de la paralización.


Obras paralizadas en la reposición del Puente Esmeralda, en Concepción | Foto: Isidoro Valenzuela M.

Luis Fierro, residente del sector, advirtió que la detención de las faenas podría extender aún más los plazos. “Esto va a ser un atraso enorme, por muchos más años de lo que correspondía”, señaló, alertando además sobre los riesgos asociados a excavaciones abiertas. “Es un peligro para los niños, porque a veces van a jugar ahí”, añadió.


A ello se suman críticas al desarrollo del proyecto. Francisco Torres, vecino del sector, manifestó su descontento por los retrasos y la falta de control en la ejecución. “Esto se demoró mucho y nadie se hace responsable”, afirmó, cuestionando la supervisión de las autoridades.

Torres también advirtió sobre el impacto que podría tener el invierno en el estado del terreno. “Va a quedar todo lleno de agua y eso va a ser un peligro para la población”, indicó, apuntando a riesgos concretos para quienes viven en las inmediaciones.