Encender el mar: la inusual fuente de gas que genera electricidad en Isla Mocha

06 de Mayo 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

En la costa de la Región del Biobío un fenómeno tan inusual, como históricamente ignorado comienza, a consolidarse como una alternativa energética y una oportunidad de desarrollo local.

A más de 30 kilómetros mar adentro, en Isla Mocha, las emanaciones naturales de gas que durante siglos alimentaron relatos y prácticas cotidianas, hoy están siendo reinterpretadas bajo una lógica de sustentabilidad y proyección económica.

Encender el agua salada con una antorcha y observar por unos instantes cómo una ola arde sigue siendo una de las experiencias más desconcertantes del litoral sur de Chile.


Los habitantes de la isla lo describen simplemente como “encender el mar”, una práctica que combina asombro y tradición, y que durante generaciones fue parte de la vida cotidiana sin una explicación científica clara.

En una zona marcada por relatos de piratas y tesoros ocultos, este fenómeno se convirtió en otro de los misterios que definieron la identidad local.


Historia de las emanaciones

En la costa, particularmente al norte y al sur de un antiguo faro hoy abandonado, se concentran múltiples surgencias de gas combustible. Estas filtraciones han sido conocidas desde tiempos coloniales; de hecho, registros datan su observación desde 1544.


Durante siglos, los habitantes aprovecharon estas emanaciones de manera rudimentaria, cavando pequeños hoyos en la arena para liberar el gas y encenderlo directamente, utilizándolo para cocinar sin necesidad de leña.

No fue sino hasta la década de 1980 que el fenómeno comenzó a ser comprendido desde una perspectiva científica. Investigaciones impulsadas por la Empresa Nacional del Petróleo (Enap), inicialmente orientadas a la búsqueda de petróleo, permitieron identificar la presencia de pozos de gas natural.


Aquellos estudios no derivaron en una explotación industrial a gran escala, principalmente debido a limitaciones geológicas asociadas a la baja permeabilidad de los estratos, pero sí entregaron una explicación concreta a una práctica ancestral.

Los antecedentes técnicos se remontan incluso a exploraciones iniciadas en 1964 en la provincia de Arauco, donde se evidenció la existencia de gas en formaciones sedimentarias del Cretácico.


Aunque estas condiciones no favorecieron el desarrollo de yacimientos económicamente masivos, sí confirmaron la presencia de emanaciones significativas en torno a Isla Mocha, donde estas formaciones afloran con mayor cercanía a la superficie.

Visión desde la academia


Desde la academia, el fenómeno ha sido analizado en detalle. El académico del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción, Javier Reyes Vizcarra, explicó que “la Isla Mocha ocurre una emanación natural de gas metano, es un gas que está atrapado en el fondo oceanico, en los sedimentos, puede ser que esté en ese lugar como gas natural, como gas libre o como hidratos de gas, que son una especie de hielo que contiene el gas en su interior en estado sólido”.

El especialista detalló además que, independientemente de su estado, este gas asciende en forma de burbujas a través de fracturas geológicas propias de zonas de subducción, como la costa chilena.


En su explicación, Reyes enfatizó la singularidad del caso: estas emanaciones se producen muy cerca de la costa, incluso en la zona intermareal, lo que permite que el metano entre en contacto directo con la atmósfera sin diluirse completamente en el océano.

“Al ser un gas muy inflamable, existe este fenómeno natural, que puede prenderse, en presencia de un encendedor o algo de fuego”, señaló, subrayando que la visibilidad del fenómeno responde precisamente a esa condición excepcional.


Con el paso de los años, lo que fue una curiosidad natural comenzó a adquirir un nuevo valor estratégico. En la actualidad, estas emanaciones están siendo aprovechadas de forma controlada para la generación de electricidad, en un modelo que busca reducir la dependencia de combustibles fósiles transportados desde el continente.

A través de sistemas de captación y conducción, el gas es canalizado hacia unidades generadoras de pequeña escala, permitiendo abastecer parte importante de la demanda energética de la isla.


Este cambio no ha sido inmediato ni exento de dificultades. La alcaldesa de Lebu, Marcela Tiznado Fernández, recordó que “existen actualmente dos pozos de gas habilitados por Enap desde la década de los 70″,aproximadamente”.

Actualidad


Hoy cada uno de ellos tiene la capacidad de abastecer por 20 años de gas a la Isla Mocha, es decir, 40 años en total”, agregó. Sin embargo, también reconoció que intentos previos no prosperaron.

Según explicó la jefa edilicia, el proyecto de electrificación impulsado en 2011 fracasó debido a la alta complejidad técnica que implicaba su mantenimiento, lo que llevó a los operadores a seguir utilizando petróleo y generadores convencionales.


La autoridad comunal indicó que, actualmente, se está evaluando un nuevo enfoque. En sus palabras, el municipio analiza un modelo de gestión más robusto que permita consolidar el sistema energético, incluso considerando la participación de actores privados para mejorar su viabilidad y sostenibilidad en el tiempo.

Hoy, ese proceso comienza a mostrar resultados concretos. La generación eléctrica a partir de gas natural ha permitido disminuir costos operativos, reducir emisiones contaminantes y otorgar mayor estabilidad al suministro energético local.

Este avance ha tenido impactos directos en la calidad de vida de los habitantes, facilitando el desarrollo de actividades productivas, fortaleciendo servicios básicos y mejorando la resiliencia frente a contingencias externas.

Desde la isla


Desde el ámbito local, la percepción también es positiva. Hernán Neira, piloto y propietario del Lodge Punta Norte, valoró el cambio señalando que en la zona existen numerosas emanaciones submarinas y que, gracias a exploraciones realizadas décadas atrás, hoy es posible generar electricidad de manera sustentable.

En su testimonio, aseguró que el fenómeno no representa un riesgo significativo, destacando que el fuego que se produce es controlado y parte de un proceso natural bien comprendido.


Pero más allá de su dimensión energética, el fenómeno comienza a proyectarse como un activo turístico. Operadores locales han incorporado la experiencia de “encender el mar” como un atractivo único, capaz de atraer visitantes interesados en fenómenos naturales poco comunes.

Especialistas coinciden en que este tipo de filtraciones, conocidas como seepages, no son exclusivas de Chile, pero sí resulta excepcional su accesibilidad y visibilidad en superficie. En Isla Mocha, la proximidad a la costa y la interacción directa con la atmósfera generan condiciones que permiten observar un proceso que en la mayoría de los casos ocurre de manera invisible bajo el océano.