Desde los altos hornos hacia la economía circular: el nuevo camino de Huachipato con Aceros AZA

06 de Junio 2026 | Publicado por: Equipo Digital
Fotografía: Carolina Echagüe

La confirmación del acuerdo entre Grupo CAP y Aceros AZA para desarrollar una nueva compañía dedicada a la producción de acero verde en los terrenos de Huachipato marca un hito para la industria regional.

La iniciativa, que combinará activos estratégicos de la histórica siderúrgica de Talcahuano con el modelo productivo de Aceros AZA, apuesta por un sistema basado en la economía circular, la reutilización de materiales y el uso de tecnologías con menor impacto ambiental.

El acuerdo plantea una transformación profunda respecto del modelo siderúrgico tradicional que operó durante décadas en Talcahuano.


¿En qué se diferencia este nuevo proceso?

A diferencia del proceso histórico basado en la utilización de mineral de hierro y altos hornos, la nueva compañía producirá acero utilizando chatarra ferrosa como materia prima y hornos eléctricos para su procesamiento, una tecnología que permite reducir significativamente la huella de carbono de la producción.


La operación contempla la reorganización de parte de los activos de Huachipato, incluyendo la acería, dos laminadores y cerca de 91 hectáreas del complejo industrial. Posteriormente, Aceros AZA adquirirá y se fusionará con la nueva sociedad resultante.

El proyecto se desarrollará en etapas. Inicialmente se utilizará la capacidad de laminación existente para producir alrededor de 200 mil toneladas anuales de acero. Más adelante, y dependiendo de las condiciones de mercado, se evaluará la construcción de una acería eléctrica cuya inversión podría alcanzar los 250 millones de dólares.


El seremi de Economía del Biobío, Christian Cifuentes, destacó que el proyecto representa una nueva vida para instalaciones que permanecían sin actividad tras el cierre de la siderúrgica en 2024.

“Viene a dar una nueva vida a estos activos, a estas instalaciones que Huachipato tenía en un desuso temporal”, afirmó.


La autoridad subrayó que el nuevo modelo productivo está estrechamente ligado al concepto de economía circular, ya que no solo reutiliza materiales a través del reciclaje de acero, sino que además aprovecha infraestructura industrial ya existente.

“Esto es muy coherente con el acero que se quiere volver a generar en esas plantas, porque ahora estamos hablando de un acero verde, de un acero que viene producto del reciclaje de otros materiales y que además se hace cargo de reutilizar unas instalaciones que hoy no tenían uso”, sostuvo.


Cifuentes destacó además el impacto económico que podría tener la iniciativa para la región, estimando que el proceso de reconversión permitirá inyectar alrededor de 280 millones de dólares a la economía local.

A su juicio, reutilizar la infraestructura existente también permitirá reducir costos y acelerar los plazos de implementación en comparación con la construcción de una planta completamente nueva.


“Así que estamos muy esperanzados en que los trámites puedan resultar favorables para que se pueda generar esta fusión y estar ya a fin de año o a principios del 2027 comenzando a rehabilitar la planta que está actualmente disponible en Huachipato para este nuevo proceso”, agregó.

Pasar a hornos eléctricos


Desde el ámbito académico, expertos destacan que la principal diferencia entre el modelo histórico de Huachipato y la propuesta impulsada por Aceros AZA radica en la tecnología utilizada para fabricar.

David Rojas, director del Doctorado en Ciencias de la Ingeniería de Materiales y profesor asociado de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción, explicó que Huachipato operaba como una siderúrgica integrada, donde el proceso comenzaba con la reducción del mineral de hierro en altos hornos para posteriormente transformarlo en acero mediante diversas etapas industriales.


En contraste, el sistema que utiliza AZA se basa en la fundición de chatarra mediante hornos eléctricos, eliminando varias etapas del proceso tradicional y permitiendo una producción más eficiente desde el punto de vista energético.

“La diferencia principal con el tema del acero verde, es que la idea es que este horno eléctrico se alimente de energía que es producida a partir de procesos de energías renovables. Estas pueden ser energía solar, eólica, energía del mar”, explicó.


Según el académico, el concepto de acero verde se sustenta precisamente en la combinación de reciclaje de materiales y uso de energías limpias. Al utilizar chatarra como materia prima, el proceso fortalece la economía circular y reduce la necesidad de extraer nuevos recursos naturales.

Rojas señala que este modelo también requiere menos etapas productivas y menos recursos para fabricar acero, aunque advierte que la sustentabilidad económica dependerá finalmente de la competitividad del producto en los mercados internacionales.


Es un proceso menos elaborado que el proceso anterior, pero siempre la sustentabilidad va a estar determinada por el precio final que obtenga el producto. Ahí la competencia siempre va a ser con China”, afirmó.

El especialista considera que la región cuenta con condiciones particularmente favorables para desarrollar esta reconversión industrial. A su juicio, uno de los principales activos es la infraestructura que permanece disponible en Huachipato, además del capital humano altamente especializado existente en el Biobío.


Cedida.


“Tiene una muy buena proyección desde el punto de vista que hay una capacidad instalada. Si bien Huachipato era una empresa que cerró por las complicaciones económicas, sí tiene equipamiento instalado que se puede utilizar y reacondicionar”, señaló.


El académico agregó que la experiencia acumulada por trabajadores y profesionales de la zona facilitaría la transición hacia una acería eléctrica, permitiendo aprovechar décadas de conocimiento industrial.

“Lo veo como un muy buen aporte, un potencial desarrollo a partir de tecnología más moderna, en el sentido que es un proceso que apunta a la economía circular, apunta a utilizar recursos renovables y así tener menos costos de producción y ser competitivos”, indicó.


La relevancia económica del proyecto también es destacada desde el sector empresarial. Para la Confederación de la Producción y del Comercio del Biobío, la iniciativa representa una oportunidad concreta para revitalizar la actividad manufacturera regional.

Cristóbal Herrera, gerente general de CPC Biobío, valoró el acuerdo entre ambas compañías y resaltó el impacto que tendrá en materia de empleo.


“Esto revitaliza la industria manufacturera de la región, además genera 200 empleos en fase inicial, cerca de 800 empleos en fase de construcción y cerca de 300 empleos permanentes que nos van a generar bienestar social para la Región de Biobío que tanto necesitamos”, expresó.

A ello sumó que el acero verde puede transformarse en una herramienta estratégica para que la industria nacional mejore su posición frente a competidores internacionales.


“Además, el acero verde nos vuelve a dar un impulso para competir de igual a igual con las grandes potencias”, afirmó.

La Mesa por la Defensa del Empleo y la Industria Regional del Biobío también destacó el carácter transformador del proyecto. Su vocero, Iván Montes, señaló que la iniciativa constituye una de las noticias industriales más importantes para la región en los últimos años.


Montes enfatizó que la futura construcción de un horno eléctrico permitirá consolidar una producción basada en acero reciclado y abrir oportunidades para nuevos desarrollos asociados a energías renovables e hidrógeno verde dentro de los terrenos de Huachipato.