Centro Eula-Chile: décadas de hitos propulsan un nuevo ciclo para ayudar al ambiente y sociedad
07 de Junio 2026 | Publicado por: Equipo Digital
Cambio climático, contaminación y pérdida de biodiversidad afectan al planeta con efectos devastadores por sí solos e interconectados, configurando la triple crisis que se debe afrontar con urgencia, como busca concienciar el Día Mundial del Medioambiente el 5 de junio.
Chile y Biobío no son ajenos a estos críticos fenómenos que determinan el presente y futuro.
En este escenario se destaca el trabajo del Centro de Ciencias Ambientales EULA-Chile de la Universidad de Concepción (UdeC), entidad de investigación y asistencia técnica adscrito a la Facultad de Ciencias Ambientales y oficialmente inaugurado en marzo de 1990, con múltiples hitos que consolidan un posicionamiento nacional e internacional como ser primer centro dedicado de forma exclusiva a los estudios ambientales en Chile y ser referente en la materia, y que proyectan un nuevo ciclo.
El doctor Francisco de la Barrera fue nombrado como director por la Rectora Jacqueline recientemente, tomando la posta del doctor Ricardo Barra, que lideró desde inicios de 2020 el Centro. Ambos académicos reconocen como crucial el quehacer de esta entidad y el rol de la ciencia para contribuir a construir desde el presente un mejor futuro para el medioambiente y sociedad, uno sustentable y próspero.
Aporte concreto
De hecho, lo clave es que “el Eula siempre ha sido un puente muy importante entre el quehacer investigativo y la sociedad, con distintos actores, con empresas, comunidades y sector educativo”, releva Barra, quien partió como estudiante doctoral en 1989 en el proyecto desde el que se creó el Centro y en 1993 se unió oficialmente como investigador, siendo parte de forma ininterrumpida. Y esa senda es la que sabe que se debe y va a mantener para detectar y abordar problemas reales, y seguir consolidando al centro como referente.
Sobre ello expone que “cuando iniciamos el Eula el tema del cambio climático venía recién saliendo a la luz pública y hoy es un problema establecido, reconocido y al cual tenemos que hacer frente. Y cada vez que miramos el estado ambiental del planeta empiezan a emerger nuevos problemas y desafíos, como centro debemos desarrollar investigación y acción para que nuestra región, nuestras personas y nuestro país se prepare de mejor forma frente a estos cambios”.
“Para poder enfrentar el momento de triple crisis en que estamos e impulsar los cambios que son necesarios se requieren de las mejores capacidades para mantenerse flexible y poder avanzar hacia un desarrollo más sustentable”, complementa el doctor de la Barrera, quien se unió como investigador del centro en 2022, y desde 2017 es académico de la UdeC y colaborador desde 2013.
Son capacidades técnicas, científicas y humanas, desde infraestructura y poder obtener y analizar muchos datos, hasta creatividad e innovación para plantear nuevas soluciones en el territorio, sector privado y productivo, e institucionalidad pública.
Y asegura que todo ello destaca al Centro Eula, le da renombre y confiabilidad también como entidad técnica fiscalizadora, y siempre se puede y debe robustecer.
Al respecto sostiene que “tiene los mejores científicos en materia de ciencias ambientales y a la vez tienen una mirada muy aplicada y basada en los territorios en los cuales se insertan, en la naturaleza de las actividades productivas, a las necesidades cotidianas y con una visión respecto a cómo debe ser la gestión ambiental en el futuro. También tenemos alta diversidad de parámetros certificados y equipos en las máximas capacidades que no tienen otras instituciones del país. Además, hay una tremenda potencia en formación”.
Hitos de tres décadas
Desde que inició como iniciativa con foco en el estudio de la cuenca del Biobío, hasta sus años recientes, el Centro Eula acumula una serie de trabajos e hitos que le ubican como referente tanto a nivel local como en un plano internacional, y que demuestran el aporte concreto, necesario y transformador que puede y debe tener la investigación científica, no sólo por estar a la vanguardia, sino para tener evidencias que propicien mejores decisiones y acciones en múltiples ámbitos y contribuir al desarrollo y bienestar.
En este sentido, el doctor Ricardo Barra reconoce “una contribución a la conservación de la biodiversidad y de nuestros ecosistemas importantes como el río Biobío, que ahora sometidos a nuevas amenazas como son la contaminación, cambio climático y pérdida de biodiversidad, la triple crisis”.
Y eso también pone en evidencia la importancia de estudiar problemáticas reales, desde una articulación de la academia con los distintos sectores y actores de la sociedad, y que los líderes y autoridades escuchen, valoren y consideren a la ciencia.
El último ciclo de liderazgo, los seis años de Barra, iniciaron con la pandemia de Covid-19 que produjo una crisis sanitaria y social que conllevó diversos desafíos para las actividades normales y la ciencia no estuvo ajena, pero también aparecieron nuevas oportunidades de investigación y crecimiento.
Entre los avances significativos que releva de su periodo están la infraestructura y capacidades técnicas, y el trabajo científico a nivel local, nacional e internacional.
Al respecto, cuenta que “en plena pandemia nos incorporamos al Consejo de Recuperación Ambiental y Social de Coronel, ahora participamos activamente en el Consejo para la Transición Socioecológica Justa en Coronel, una de las zonas de sacrificio que tenemos en Chile, transformando ese problema en una oportunidad para que la comuna vuelva a recuperar su patrimonio ambiental en el futuro próximo”.
Otro hito fue elaborar el Plan Regional de Acción de Cambio Climático en Biobío, recientemente aprobado. También se ha participado en trabajos para generar variadas bases para establecer normas de protección ambiental en ríos y lagos, y en el programa de recuperación de sistemas lacustres en la provincia de Arauco.
A nivel nacional enfatiza que hay un compromiso de trabajo con las zonas de sacrificio para sacarlas del rezago ambiental y social y transformarla en zonas de restauración y rehabilitación socioambiental, llegando también a Quintero-Puchuncaví y Huasco.
En el plano internacional releva que “se participó en distintos reportes que han dado forma a la agenda ambiental global”, como un informe ambiental planetario y “Haciendo las paces con la naturaleza”.
Todo se enmarca y suma a los resultados y logros en más de tres décadas de trayectoria y aportes desde y para la Región del Biobío, que posicionan dentro del país e internacionalmente. Y en ello lo crucial ha sido y será el trabajo en la cuenca del Río Biobío: “el río Biobío es y va a seguir siendo nuestro laboratorio natural de excelencia. Tenemos un programa de monitoreo que lleva prácticamente 35 años en desarrollo y que permite que sea uno de los pocos ríos protegidos en Chile”.
Desafíos
Sobre esta base hay gran proyección para llegar a hitos que deriven en aportes concretos, lo que implica desafíos.
Para Francisco de la Barrera una misión de su liderazgo es fortalecer aún más el trabajo y quehacer del Centro Eula en y para la UdeC y Región del Biobío, pero también hacia el país, potenciando las capacidades y confiabilidad. En su opinión para ello uno de los retos puntuales y trascendentes es amplificar el rol dentro de la UdeC como núcleo de investigación y formación más allá de la Facultad de Ciencias Ambientales, sino que llegar a diversidad de estamentos y disciplinas.
En esta línea releva que para dar continuidad, fuerza y proyección para la próxima década al quehacer y aporte, es un reto y desafío “fortalecer las capacidades en innovación e investigación aplicada, y diversificar el tipo de actividad que hacemos, basado en nuestras capacidades científicas y técnicas”.
Y desde allí Barra plantea la importancia de la mirada de futuro. “El desafío fundamental es siempre estar vigente y tener la capacidad de anticiparse a los problemas del futuro. Una cosa que nos dio la sostenibilidad que tenemos hoy es que siempre hemos estado mirando los problemas del presente y a la vez qué puede ocurrir en el futuro con las tendencias que tenemos. Ese ha sido un valor que espero que no se pierda y sigamos trabajando en cómo desde la ciencia podemos aportar a tener un mejor futuro”, cierra.