Suspenden estudio de proyecto inmobiliario y exigen aclarar impacto sobre el humedal Paicaví
16 de Junio 2026 | Publicado por: Eduardo Bascuñán
El SEA pausó la evaluación ambiental de la iniciativa habitacional Parque Solidario Sandra Oliva I y II y pidió nuevas respuestas sobre aguas lluvias, estabilidad del lugar, biodiversidad y efectos acumulativos.
La controversia socioambiental en el humedal Paicaví sumó un nuevo capítulo. El Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de la Región del Biobío notificó el Informe Consolidado de Solicitud de Aclaraciones, Rectificaciones y/o Ampliaciones (ICSARA), paralizando temporalmente la evaluación del «Proyecto Habitacional Social DS 49 MINVU, Parque Solidario, Sandra Oliva I y II».
El dictamen impone exigencias críticas a la inmobiliaria Credyhogar Ltda. en materias sensibles: el control de contaminación acústica residencial, el impacto hidrológico en la marisma y las observaciones pendientes de la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH).
Entre las observaciones realizadas, el organismo advierte que aún existen aspectos relevantes que no han sido suficientemente aclarados.
En materia hídrica, el documento señala que «los proyectos de aguas lluvias de los lotes 1, 2 y 4 fueron recibidos por la DOH regional y a la fecha se encuentran con observaciones», mientras que también solicita incorporar antecedentes visuales actualizados sobre el entorno, indicando que se debe «incorporar fotografías del estado actual del canal existente, donde el titular pretende realizar la descarga de aguas lluvias de los lotes 1 y 2».
El informe también pone atención sobre posibles riesgos operacionales y de contaminación asociados al desarrollo del proyecto. En ese contexto, indica que «no queda explícitamente en la descripción del proyecto de qué manera el titular evitará el vertimiento de aguas residuales y cualquier otro producto contaminante hacia la red primaria de aguas lluvias».
Otro de los aspectos que concentra observaciones corresponde al comportamiento estructural y geotécnico del terreno, considerando las condiciones del suelo donde se proyecta la construcción.
El SEA cuestiona antecedentes entregados por el titular respecto al diseño de fundaciones y señala que el recubrimiento propuesto para las losas no sería suficiente. En el documento se establece que «el valor de 3 cm no cumple con el criterio de la norma indicada para este tema», agregando que el proyecto se emplaza en una condición de «suelo hídrico», por lo que solicita adecuaciones conforme a la normativa vigente.
Asimismo, el informe identifica inconsistencias en los estudios de mecánica de suelos y potencial de licuefacción presentados para distintos lotes del proyecto. Entre ellas, observa contradicciones entre descripciones de terreno y resultados de laboratorio, además de posibles subestimaciones en las cargas estructurales consideradas.
En uno de los apartados se advierte que «si la estructura real tiene un piso adicional, las cargas transmitidas (…) podrían estar subestimadas», por lo que se solicita al titular rectificar y reevaluar los cálculos.
Respecto del comportamiento sísmico del terreno, el documento manifiesta que persisten incertidumbres técnicas relevantes.
Aunque el titular sostuvo que el terreno clasifica como suelo apto para diseño estructural, el SEA indica que «aún persiste la duda sobre el potencial de licuefacción», solicitando antecedentes que permitan demostrar que las mejoras propuestas «permitan garantizar la estabilidad estructural, el bienestar, seguridad, calidad de vida y de bienes de los futuros habitantes».
El ICSARA y la biodiversidad
Las observaciones también alcanzan materias ambientales asociadas al entorno del humedal y al funcionamiento ecosistémico del área.
El SEA cuestionó que la evaluación presentada se concentre principalmente en componentes individuales y solicita una mirada integrada del territorio, recordando que los humedales deben analizarse como sistemas donde interactúan múltiples factores ambientales.
En esa línea, pide aclarar cómo fueron consideradas «las interacciones funcionales entre agua, suelo hídrico, vegetación hidrófita, fauna asociada y procesos ecológicos del humedal».
En biodiversidad, el organismo solicitó complementar el análisis sobre pérdida de flora, fragmentación de hábitat y capacidad del terreno para sostener funciones ecológicas, indicando que existe evidencia científica que demuestra que los ecosistemas intervenidos pueden seguir entregando servicios ambientales. De igual forma, pide justificar técnicamente las medidas de protección y evaluar eventuales efectos sobre especies presentes en el sector.
Finalmente, el SEA también formuló observaciones sobre ruido, emisiones atmosféricas y gestión de tránsito durante la construcción. Entre ellas, exige medidas adicionales para asegurar el cumplimiento de estándares acústicos y solicita considerar los efectos conjuntos con otros desarrollos inmobiliarios del sector, señalando que deberá incorporarse «un plan de gestión de tránsito en fase de construcción, considerando el efecto sinérgico y construcciones simultáneas con el proyecto Fuentes de Aníbal Pinto I y II».
¿Cuándo debería responder el titular del proyecto?
Servicios Financieros e Inmobiliarios Credyhogar Limitada, titular del proyecto, deberá responder las observaciones formuladas por el SEA mediante una nueva Adenda a la Declaración de Impacto Ambiental a más tardar el 15 de julio de 2026.
No obstante, el oficio indica que este plazo podrá extenderse si la solicitud es comunicada por escrito al organismo dentro del período otorgado para responder.
Más de mil departamentos en el humedal
La discusión en torno al humedal Paicaví ha escalado en los últimos meses debido al avance de distintos proyectos habitacionales proyectados en su entorno inmediato. Actualmente, son tres las iniciativas que buscan desarrollarse en el sector, totalizando 1.010 departamentos, una cifra que ha intensificado las advertencias de vecinos, organizaciones ambientales y autoridades respecto del eventual impacto acumulativo sobre la red hídrica y el equilibrio ambiental del área.
Apenas en abril pasado, el SEA aprobó favorablemente el proyecto contiguo «Condominio Fuentes de Aníbal Pinto I y II», impulsado por el Minvu, que contempla la construcción de 350 departamentos distribuidos en 19 edificios. La decisión encendió las alertas de agrupaciones vecinales y ambientalistas, quienes advirtieron sobre problemas históricos de humedad y anegamientos en el entorno del Colegio Inmaculada Concepción.
A esta iniciativa se suma el proyecto «Habitacional Social DS 49 MINVU, Parque Solidario, Sandra Oliva I y II», cuyo análisis ambiental se encuentra detenido hasta que el titular entregue respuestas. La propuesta considera 500 departamentos distribuidos en 13 torres, además de estacionamientos, equipamiento, áreas verdes y obras de urbanización en una superficie de 3,4 hectáreas.
El escenario se completa con el «Proyecto de Emergencia Habitacional Fondo Solidario Elección de Vivienda DS N.º 49 Tucapel Bajo», ingresado al SEA el 6 de marzo de 2026, que contempla la construcción de 160 departamentos distribuidos en ocho edificios de cinco pisos.
Con ello, las intervenciones habitacionales proyectadas en el humedal Paicaví alcanzan una escala superior al millar de viviendas, reforzando las preocupaciones sobre los efectos acumulativos que podría generar el desarrollo simultáneo de estas iniciativas en un ecosistema considerado sensible desde el punto de vista hídrico.
El factor Sitio Prioritario
Cabe recordar que desde el año 2019, el Ministerio del Medio Ambiente catalogó formalmente este sector bajo el Sistema Hídrico Rocuant-Andalién-Vasco da Gama-Paicaví-Tucapel como un sitio prioritario de conservación, lo que obliga al Estado y a los desarrolladores a cautelar que los movimientos de tierra no alteren irreversiblemente los cursos hídricos ni pongan en riesgo la fauna local, como la población de coipos descrita en el sector.