¿El frío resfría?: los mitos y las certezas de las condiciones invernales que aumentan el riesgo de enfermar

05 de Julio 2026 | Publicado por: Equipo Digital
Fotografía: Cedida

“Abrígate porque hace frío y te vas a resfriar”.

Esa frase, o alguna con un mensaje similar, es una de las populares en la época de otoño e invierno; no son pocos quienes crecieron o crecen oyendo esa recomendación en sus hogares, y otras como no andar con los pies descalzos ni salir con el pelo mojado para evitar resfríos, una palabra que su propia raíz se asocia con el concepto enfriar y frío y refleja esta creencia.

¿Es mito o verdad? Esta pregunta abordan los médicos broncopulmonares Daniel Zenteno y Miguel Aguayo, ambos académicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción (UdeC) y especialistas en el Hospital Clínico Regional Guillermo Grant Benavente (HGGB).


Y la respuesta que ambos enfatizan es que “el frío no resfría por sí solo”. Sí se asocia con condiciones que pueden facilitar que se produzcan infecciones respiratorias, del simple resfrío común hasta influenza y cuadros graves como bronconeumonía, y es de los distintos factores que explican que aumenten en invierno, si bien la circulación de patógenos se da durante todo el año.

El frío


Como un efecto fisiológico “el frío reseca las vías aéreas y por ello disminuyen los mecanismos de defensa y facilita la entrada de virus, y posteriormente de bacterias, que pueden generar cuadros más complicados y/o requerir uso de antibióticos”, explica el doctor Zenteno, pediatra broncopulmonar y jefe del equipo broncopulmonar pediátrico del HGGB.

Y es por eso que los cambios de temperatura, pasar de un ambiente cálido como el hogar a uno frío como la calle, puede transformarse en factor de riesgo de infecciones.


Aunque más allá de este efecto, es indirectamente que el frío y lluvias del invierno llevan a aumenten los riesgos de infecciones respiratorias.

Al hacer más frío o si llueve se suele estar en espacio más cerrados y por tiempos prolongados, con más gente aglomerada, uso de calefacción y menor ventilación, lo que aumenta el contacto estrecho y transmisión de virus, el que es a través de gotitas respiratorias que se expulsan en estornudos o tos y pueden viajar hasta un metro de distancia e ingresas por las vías aéreas u ojos.


“Además, los virus viven más en las temperaturas frías, prologando su potencial infeccioso”, precisa el especialista.

Y de este modo circulan más personas enfermas en espacios públicos y con aglomeraciones como el transporte o centros comerciales.


Contaminación y otras condiciones

Otro factor crítico en la temporada invernal es la contaminación de ambientes interiores y exteriores por fuentes de calefacción como leña que generan humo y material particulado, y gatillan que se levanten alertas ambientales en varias ciudades por el aire saturado, sumado a las emisiones de vehículos.


“La contaminación ambiental y material particulado favorece el riesgo de infecciones respiratorias, porque produce inflamación e irritación de las vías respiratorias”, explica el doctor Miguel Aguayo, especialista en enfermedades respiratorias de adultos. Y el riesgo es mayor en personas con enfermedades crónicas respiratorias como asma en niños y Epoc en adultos.

También allí advierte que “en enfermos respiratorios crónicos los cambios de temperatura pueden provocar una hiperreactividad bronquial, que sí genera opresión al pecho y síntomas respiratorios”.


Desde allí enfatiza que las personas con patologías crónicas de base descompensadas como diabetes tienen su sistema inmune debilitado y son más susceptibles a desarrollar cuadros respiratorios graves, también niños pequeños por inmadurez inmunológica y personas mayores por inmunosenescencia, declive gradual de sistema inmunitario asociado al envejecimiento.

Por último, aclara que “existe la rinitis vasomotora, una congestión nasal que se puede asociar al frío, pero no es resfriado”.


Autocuidado para prevenir

Más allá de las condiciones ambientales del invierno, una fuerte certeza es que prevenir los contagios de las infecciones respiratorias depende fuertemente del autocuidado, como clave para reducir la exposición a riesgos y transmisión.


Para ello, los médicos broncopulmonares y académicos UdeC, doctor Miguel Aguayo y Daniel Zenteno, detallan una serie de acciones básicas para que las personas cuiden su salud y de otros durante esta temporada de invierno que apenas comienza.

Una de las principales medidas es la vacunación contra la influenza, especialmente vital en los grupos de riesgo que tienen cobertura gratuita dentro del Plan Nacional de Inmunizaciones, pero recomendada para toda la población: esta vacuna, si bien no evita que se genere la infección, ha demostrado su efectividad para prevenir cuadros graves y hospitalización.


Otra clave es regular la exposición a contaminación. Dentro del domicilio es importante usar una buena fuente de calefacción y que esté en buen estado, y ventilar los espacios, abriendo las ventanas en un horario que es idealmente al mediodía. En el exterior el llamado es a evitar o minimizar las salidas si hay alerta ambiental para reducir exponerse a material particulado, recomendándose el uso de mascarilla si es que se trata de pacientes crónicos.

En esa línea, se llama a evitar fumar, porque el humo aumenta la irritación e inflamación de las vías aéreas y el riesgo de infecciones respiratorias.


El uso de mascarilla es otra medida básica. La recomendación es que las utilicen las personas que estén cursando con algún cuadro infeccioso, ya sea en el hogar, oficinas y trasporte público, para evitar la transmisión de gotas respiratorias. Y todas las personas deberían usar estos elementos de protección al acudir a centros de atención de salud.

Lavar las manos frecuentemente con agua y jabón es otra acción elemental de cuidado, sobre todo hacerlo después de toser o estornudar, tras ir al baño, al llegar desde el transporte público u otros espacios, y secarlas bien con toallas. Si no se dispone de agua se puede usar soluciones de alcohol gel para reducir la carga microbiana, pero nunca reemplazarán al agua.


Además, hay que taparse la boca y nariz al estornudar o toser, ya sea con un papel desechable o el antebrazo.

Y es crucial que las personas con alguna enfermedad de base la mantengan controlada con sus tratamientos y chequeos regulares, porque cuando están descompensadas aumenta el riesgo de sufrir infecciones respiratorias que se compliquen y llegar a ser grave.


Por último, es relevante para toda la población el mantener una alimentación variada, balanceada, completa y nutritiva, que provea todos los nutrientes como vitaminas y componentes que necesita el organismo y así fortalecer la salud y respuesta inmune ante patógenos.