El costo de los temporales abre el debate: ¿es más barato prevenir que reparar?

04 de Agosto 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Gore, MOP, Senapred y municipios llaman a reforzar obras de mitigación en Biobío.

Tras el paso del sistema frontal que afectó a distintas zonas del país y dejó 13 personas fallecidas, comenzó una nueva etapa para las autoridades: cuantificar los costos que dejó la emergencia.

Mientras continúan las labores de recuperación en la Región del Biobío, también surge una interrogante que trasciende este episodio: ¿es más caro responder a los desastres o invertir oportunamente en prevenirlos?


La discusión cobra fuerza luego de que un análisis de Colliers, basado en catastros técnicos del Ministerio de Obras Públicas (MOP), el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), estimara que los daños materiales directos provocados por el sistema frontal alcanzan entre US$400 millones y US$450 millones a nivel nacional, con especial impacto en el sector agrícola.

Desde el MOP sostienen que la experiencia acumulada demuestra que la prevención representa una de las herramientas más eficaces para disminuir tanto los daños como el gasto posterior.


El seremi de Obras Públicas del Biobío, José Piña, afirmó que “la experiencia del Ministerio de Obras Públicas demuestra que la inversión sostenida en conservación, mantenimiento y obras de mitigación es una de las herramientas más efectivas para reducir la vulnerabilidad de la infraestructura frente a eventos meteorológicos”.

La autoridad explicó que, aunque no es posible evitar completamente los efectos de temporales de gran magnitud, la conservación de cauces, defensas fluviales, caminos e infraestructura hidráulica permite mantener la conectividad y disminuir los costos asociados a reparaciones de emergencia.


Asimismo, indicó que los últimos eventos climáticos han reafirmado la necesidad de fortalecer la inversión en protección de riberas, monitoreo de cauces y obras resilientes al cambio climático, ya que prevenir riesgos evita intervenciones mucho más costosas en el futuro.

Desde el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) también coinciden en que la prevención genera beneficios económicos.



Carolina Echagüe.


No obstante, su director regional, Alejandro Sandoval, precisó que mientras la emergencia continúa en desarrollo aún no existe una evaluación definitiva de los daños en Biobío.

Sin embargo, citó estimaciones de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), según las cuales “por cada dólar invertido en la reducción de riesgos y la prevención se pueden ahorrar hasta 15 dólares en la recuperación después de un desastre“.


Sandoval añadió que la Política Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastres establece que la prevención debe ser una tarea permanente y compartida entre todas las instituciones del Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Sinapred), además de la ciudadanía.

En esa línea, explicó que medidas como la limpieza de cauces, el mantenimiento de sistemas de aguas lluvias, la estabilización de laderas y las obras de mitigación permiten disminuir la exposición de las comunidades, reduciendo viviendas afectadas, daños a infraestructura crítica y el despliegue de recursos humanos, logísticos y financieros durante las emergencias.


A juicio del director regional, la experiencia reciente en Biobío confirma que fortalecer la prevención constituye una inversión estratégica para el Estado.

También recordó que la gestión del riesgo no depende exclusivamente del nivel central, sino que la Ley N°21.364 entrega un rol clave a los municipios mediante la elaboración de sus Planes Comunales para la Reducción del Riesgo de Desastres.


Eso sí, advirtió que resulta complejo comparar económicamente prevención y respuesta, ya que los gastos son ejecutados por diversos organismos públicos, municipios, empresas de servicios básicos y, posteriormente, por programas de reconstrucción.

Desde el Gobierno Regional


Desde el Gobierno Regional, el gobernador Sergio Giacaman sostuvo que la institucionalidad ha demostrado capacidad para enfrentar las emergencias, pero advirtió que esa estrategia resulta insuficiente si no va acompañada de inversiones estructurales.

“No podemos vivir solo de responder a una emergencia. Sería ideal evitar las emergencias“, afirmó, agregando que espera que el plan de inversiones del MOP incorpore obras de aguas lluvias, estabilización de terrenos y otras medidas que permitan evitar que las mismas familias vuelvan a sufrir los efectos de cada invierno.



Archivo | Contexto | Carolina E.


El gobernador también puso cifras sobre la mesa. Explicó que los gobiernos regionales disponen por ley de un porcentaje limitado para enfrentar emergencias y que el fondo disponible en Biobío ya había sido utilizado durante los incendios forestales del verano.

Por ello, para este sistema frontal se habilitó inicialmente un fondo de $1.100 millones, aunque aseguró que existe disposición para seguir apoyando a los municipios. “Es relevante poder hacerse cargo con medidas de fondo”, insistió.


La voz de los municipios del Gran Concepción

Precisamente desde los municipios se plantea que la prevención ya forma parte del trabajo cotidiano, aunque coinciden en que existen problemas estructurales cuya solución depende de inversiones mayores.


En Concepción señalaron que durante todo el año se ejecutan labores de limpieza de esteros, sumideros, poda y tala de árboles, despeje de desagües y retiro de residuos para disminuir el riesgo de anegamientos.

Sin embargo, advirtieron que julio fue el mes más lluvioso desde 2011 y que persiste una deuda histórica: la construcción de un plan maestro de evacuación de aguas lluvias, responsabilidad que recae en el MOP y el Minvu.


Una visión similar expresó el alcalde de Coronel, Boris Chamorro, quien sostuvo que el reciente temporal demuestra la necesidad de avanzar en un plan maestro de aguas lluvias y cuestionó que continúen aprobándose proyectos inmobiliarios sin resolver previamente la capacidad de evacuación en sectores críticos.

A su juicio, es necesario equilibrar el desarrollo urbano con la infraestructura disponible para evitar que barrios históricamente afectados continúen enfrentando las mismas consecuencias en cada invierno.



Cedida


En Talcahuano, el alcalde Eduardo Saavedra fue categórico: “Siempre invertir en prevención será algo rentable”, afirmando que las labores preventivas realizadas por el municipio, como la limpieza de canales secundarios, la poda de árboles y la mantención de sistemas de evacuación, han permitido disminuir significativamente algunos problemas durante los últimos temporales.

No obstante, enfatizó que existen obras de infraestructura mayores, como colectores y sistemas de evacuación de aguas lluvias, que requieren financiamiento sectorial y apoyo del Gobierno Regional para entregar soluciones definitivas.


En tanto, el alcalde de Penco, Rodrigo Vera, sostuvo que el municipio adoptó todas las medidas preventivas posibles, pero aseguró que la infraestructura existente ya no responde a la intensidad de los actuales sistemas frontales.

Según explicó, resulta indispensable mejorar canales, reforzar la infraestructura urbana e incluso avanzar en la reubicación de familias que habitan sectores de alto riesgo, especialmente en los cerros de Lirquén, donde la saturación de los suelos aumenta el peligro de deslizamientos.