Trata de personas con fines de adopción: proyecto avanza en el Senado en medio de debates por su prescripción
10 de Agosto 2026 | Publicado por: Diario Concepción
La iniciativa fue aprobada en general y busca incorporar este delito al Código Penal.
El Senado aprobó en general la moción que busca tipificar como delito la trata de personas con fines de adopción ilegal para incorporarla al Código Penal. La iniciativa, que se ha discutido por varios años, fue ingresada en 2020 por un grupo transversal de congresistas.
La necesidad surge a partir de antecedentes sobre adopciones irregulares de niños y niñas proporcionados por investigaciones de magistrados, datos de ONG e información de las conclusiones de una comisión investigadora de la Cámara de Diputadas y Diputados, de acuerdo con lo que consigna el sitio oficial de la Cámara Alta.
Pese al avance, uno de los puntos que ha generado mayor debate es la decisión de excluir la imprescriptibilidad del delito. Por ello, la Sala aprobó el proyecto en general con plazo para la entrega de indicaciones hasta el martes 1 de septiembre.
Durante la discusión en sala este 5 de agosto, la senadora Paulina Núñez (RN) explicó: “Estamos en votación general de este proyecto. Sé que, incluso durante el debate, muchos levantaron una alerta a propósito de la imprescriptibilidad. Eso está acordado para que sea sacado del proyecto”.
En esa línea, agregó: “Lo que sí se busca es que quede tipificado como delito la trata de personas con fines de adopción ilegal”.
La parlamentaria detalló que se trata de una iniciativa que “viene discutiéndose hace muchísimo tiempo”. Además, ha contado con la participación de expertos y especialistas en derecho penal.
En el mismo sentido, Núñez indicó que existe un “acuerdo bien transversal en el tema”, aunque manifestó que, al tratarse de la votación en general, “en materia de imprescriptibilidad tenemos un acuerdo para sacarlo del proyecto de ley”.
Desde la sociedad civil, la presidenta de la Fundación Hijos y Madres del Silencio, Marisol Rodríguez, valoró el avance, aunque con reparos: “Creemos que proyectos de este tipo son necesarios; llegan algo tarde para las víctimas que existen hoy, pero creemos que, sin duda, es un avance para tratar de impedir que estos crímenes vuelvan a ocurrir”, señaló.
Sin embargo, criticó la exclusión de la imprescriptibilidad, indicando: “Lamentablemente, no vemos una intención real en el Congreso, pues no quieren declarar estos crímenes como imprescriptibles, a sabiendas de que solo cuando los hijos o hijas son mayores de edad recién pueden investigar su pasado”.
Rodríguez también advirtió que la normativa tendría un impacto limitado en casos ya investigados. “Creemos que en los casos que se están investigando no tendrá mayor impacto, porque la ley no tiene retroactividad”, afirmó, y añadió que “los casos de hoy son tan masivos que es evidente el rol que tuvo el Estado”.
En esa línea, la presidenta de la Fundación Hijos y Madres del Silencio destacó el trabajo de visibilización realizado: “Fuimos la organización que solicitó la comisión investigadora para adopciones ilegales y logramos que toda la Cámara de Diputadas y Diputados, excepto la UDI en esa época, aprobara las conclusiones que señalaron expresamente que el Estado fue parte de estos crímenes”, sostuvo.
Desde el Senado, el parlamentario Enrique Van Rysselberghe (UDI) valoró la iniciativa como un avance legislativo. “Creo que la moción es un avance para regular esta problemática y ajusta nuestra legislación a estándares internacionales, por lo que permite evitar que la adopción ilegal se vuelva a repetir en nuestro país”, indicó.
Respecto a los casos históricos, precisó que “estos deben ser investigados y sancionados por los tribunales de justicia”. El senador destacó, además, la importancia de “avanzar en mejorar y adecuar nuestra legislación a la realidad de los delitos”.
Por su parte, el senador Sebastián Keitel coincidió en la relevancia de la propuesta, señalando que “la tipificación es un avance importante y necesario en nuestra legislación que permitirá entregar mayor justicia”.
Sobre el aspecto excluido —la imprescriptibilidad—, Keitel no opuso resistencia: “Si bien la medida no resuelve completamente la situación de las víctimas de casos históricos, abre un camino para seguir buscando alternativas que impidan que el paso del tiempo se termine transformando en impunidad”, señaló.
Asimismo, el parlamentario respaldó su efecto preventivo: “Nuestro país no puede dejar espacios para quienes trafican con niños y destruyen familias. Tipificar expresamente la trata con fines de adopción nos entrega mejores herramientas para perseguir estas redes”, afirmó.
El proyecto continuará ahora su tramitación en particular, etapa en la que se podrán presentar indicaciones para perfeccionar su contenido.
Caso local
En el Biobío son decenas los casos de adopción ilegal que se han arrastrado desde hace décadas.
En febrero de este año, Diario Concepción dio a conocer la historia de Margot Ulloa, una de las damnificadas del incendio de Punta de Parra en Tomé, quien estuvo 50 años buscando a su hijo Héctor.
Cuando este estaba recién nacido, se lo quitaron de los brazos en el interior de un hogar religioso de Concepción.
El niño fue adoptado por una familia diplomática y vivió en Chile, México y Alemania. Desde este último país, y ya como adulto, logró tomar contacto con su madre, a quien pudo abrazar recién en 2025.
Según la edición del 1 de febrero de este año, un amigo de la familia se encargó de recuperar documentación antigua de Margot sobre su paso por el hogar cristiano. Sin saberlo, en paralelo, Héctor siempre tuvo la inquietud de saber dónde estaba su mamá.
En 2025, un reportaje en la televisión alemana le abrió el camino: “La pieza trataba sobre el robo de guaguas en los 70 y 80 en Chile y mostraban el trabajo de la Fundación Hijos y Madres del Silencio (HMS)”, relató el hombre.
De esta manera, a mediados del año pasado, Héctor hizo llegar sus antecedentes a la fundación. En un par de horas y vía redes sociales, Patricio, el amigo de la familia, lo reconoció tras las pesquisas hechas con anterioridad, dando aviso del hallazgo. Así, en cuatro días y tras cinco décadas, madre e hijo tuvieron la certeza del paradero de cada uno.
“Siempre supe que era adoptado. Siempre se me transparentó en la casa y ya fue evidente al llegar a Alemania. Cuando pequeño, en la casa solo se hablaba en alemán, pero al estar durante la primera infancia en Chile y luego en México, fui entendiendo el idioma”, contó en perfecto español.