Viviendas sociales con patio: la discusión entre la calidad de vida y los costos del crecimiento urbano en la región

15 de Agosto 2026 | Publicado por: Equipo Digital
Fotografía: Archivo Diario Concepción
Lo que debes saber

•El Minvu comenzó a implementar incentivos para privilegiar viviendas sociales con patio en Biobío, mientras especialistas respaldan la idea con condiciones.

•Académicos advierten que el principal riesgo es expandir la ciudad sin asegurar transporte, servicios y protección de humedales.

La posibilidad de aumentar la construcción de viviendas sociales con patio, impulsada por el ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, abrió un nuevo debate sobre el futuro del desarrollo urbano en el Biobío.

Aunque especialistas coinciden en que la propuesta es técnicamente viable, advierten que su éxito dependerá de la disponibilidad de suelo, la planificación territorial y la capacidad de evitar una expansión urbana que termine alejando a las familias de servicios esenciales.

¿De dónde nace esta idea?


El planteamiento surgió tras la Cuenta Pública del ministro en Penco, donde reiteró la intención de revertir la predominancia de los departamentos en altura dentro de la vivienda social.

Según ha señalado, cerca del 80% de las soluciones habitacionales que actualmente se entregan en las ciudades corresponden a edificios, por lo que busca ampliar la oferta de viviendas en extensión.


La iniciativa también se relaciona con la búsqueda de terrenos para nuevos proyectos habitacionales, una línea de trabajo que el Gobierno ha complementado con la denominada Operación Sitio 2.0, destinada a reutilizar terrenos fiscales abandonados o subutilizados.

Realidad del Gran Concepción


En el Gran Concepción el debate adquiere especial relevancia. La presión sobre el suelo urbano, el crecimiento de comunas periféricas y los altos valores del terreno han marcado el desarrollo habitacional durante la última década.

Incluso el reciente anuncio del Minvu para recuperar un sitio eriazo en Concepción contempla un proyecto preliminar de 140 viviendas del programa DS49, combinando edificios de hasta cuatro pisos con viviendas en extensión, aunque sin precisar que estas correspondan necesariamente a casas con patio.


Desde la Seremi de Vivienda sostienen que la propuesta ya comenzó a traducirse en medidas concretas.


Carolina Echagüe.


El seremi Anselmo Villagra explicó que uno de los objetivos planteados por el ministro es avanzar hacia proyectos que prioricen viviendas con patio o en extensión, argumentando que este tipo de soluciones entrega “más seguridad, mayor privacidad y posibilidades de desarrollo para las familias”.


Villagra detalló que esa orientación ya aparece reflejada en los incentivos del llamado DS19, vigente desde mayo de 2026. Las entidades patrocinantes reciben 30 puntos adicionales cuando presentan loteos o condominios de viviendas pareadas y 60 puntos si consideran viviendas aisladas.

El representante del Minvu agregó que esta política también considera la adquisición de terrenos para futuros proyectos habitacionales y afirmó que el Serviu ya dispone de predios en distintas comunas de la región, aunque la mayoría corresponde a iniciativas que actualmente se encuentran en desarrollo en provincias y comunas como San Pedro de la Paz, Coronel, Cabrero y Arauco.


Sin embargo, la discusión trasciende los incentivos estatales y apunta directamente al modelo de ciudad que podría consolidarse durante los próximos años.

Mirada desde la academia


La doctora en Estudios Urbanos y académica de Geografía de la Universidad de Concepción, Xenia Fuster Farfán, sostiene que la propuesta es perfectamente posible desde el punto de vista normativo.

“Siempre es viable. Normativamente es posible, mientras los instrumentos de planificación territorial lo permitan”, afirmó.


No obstante, advierte que optar por viviendas de baja densidad implica asumir costos urbanos mucho mayores.

A su juicio, expandir la ciudad obliga a construir nuevas vialidades, colegios, centros de salud, transporte público, comercio y espacios recreativos, una lógica que históricamente ha generado problemas cuando la infraestructura llega después de las viviendas.


La académica también pone el foco en la concentración de empleos en Concepción. “Estos modelos de expansión traerán mayor demanda por movilidad, mayor atochamiento y mayor tiempo lejos de las familias”, señaló, advirtiendo que el resultado puede ser la consolidación de ciudades dormitorio y una presión aún mayor sobre servicios metropolitanos que ya presentan limitaciones.

Desde la Universidad del Bío-Bío, el director del Laboratorio de Estudios Urbanos y Territoriales, Aaron Napadensky, comparte una evaluación favorable respecto del concepto general de la iniciativa, especialmente considerando las dificultades que han enfrentado algunos conjuntos habitacionales en altura.


El académico sostiene que muchos grupos vulnerables observan con desconfianza este tipo de soluciones debido a los gastos comunes y a los conflictos asociados a la copropiedad, por lo que la vivienda en extensión suele ser percibida como una alternativa más valorada para una solución habitacional definitiva.

Napadensky plantea que las actuales normativas permiten desarrollar viviendas en extensión con niveles relativamente altos de densificación, aprovechando espacios disponibles dentro del área metropolitana sin necesariamente disparar los costos del suelo.


Sin embargo, insiste en que esa búsqueda debe excluir sectores ambientalmente sensibles.

En particular, advierte que humedales y quebradas cumplen funciones clave para el funcionamiento urbano al infiltrar y gestionar aguas lluvias, por lo que ocupar esos espacios significaría reproducir problemas de riesgo ya conocidos.


A partir de esa presión sobre el suelo, proyecta que comunas como Hualqui y Santa Juana podrían transformarse en los principales receptores de futuras viviendas en extensión, mientras que sectores como San Pedro de la Costa enfrentan un aumento sostenido en el valor de los terrenos que los acerca cada vez más al mercado de ingresos medios.

El urbanista también plantea que la política habitacional debería diferenciar mejor el tipo de solución según el tamaño de las familias, manteniendo departamentos para hogares pequeños y privilegiando viviendas con patio cuando exista una necesidad mayor de espacio.


Además, considera indispensable fortalecer los mecanismos de selección de beneficiarios para evitar errores ocurridos en programas anteriores y asegura que hoy existen diseños habitacionales capaces de combinar una densificación adecuada con la permanencia del patio como elemento central de la vivienda.