El desafío de mejorar la educación integral: estudio revela fortalezas y brechas en la Región
12 de Septiembre 2026 | Publicado por: Equipo Digital
Hasta este lunes 14 de septiembre está abierto el plazo para que entidades que trabajan en Biobío y todo Chile para fortalecer la educación integral de niños, niñas y adolescentes participen del Mapeo de Iniciativas para la Mejora de Aprendizajes 2026.
Es la segunda versión del catastro impulsado por Sumar Saberes junto al Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, el Centro de Investigación Avanzada de la Universidad de Chile y la Unesco para identificar, caracterizar y visibilizar programas que contribuyen a mejorar los aprendizajes en educación parvularia, básica y media.
El Mapeo se basa en información reportada por las mismas organizaciones que implementan las iniciativas, considerando aristas como focos del trabajo, cobertura y nivel de evidencia de impacto, en torno a lectura, escritura y comunicación; pensamiento matemático y científico; desarrollo socioemocional; y asistencia educativa, áreas priorizadas por Sumar Saberes, alianza público-privada que une al Ministerio de Educación y Fundación Chile y de la que participan una veintena de instituciones.
En 2025 se registraron 133 iniciativas a nivel nacional y 62 tienen presencia en Biobío, con labores que se concentran en aprendizaje socioemocional; lectura, escritura y comunicación; y matemática y pensamiento científico.
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Valeria Acevedo, directora de Aprendizaje para el Futuro de la Fundación Chile, resalta que en su versión 2026 se busca identificar a nuevas iniciativas y actualizar las existentes, e incluye nuevos temas de las experiencias que se pueden registrar como bienestar docente y liderazgo pedagógico, para construir una radiografía más amplia.
“El Mapeo es un levantamiento de alcance nacional que visibiliza información, pero no necesariamente refleja todo lo que existe, y por lo mismo es razonable suponer que hay iniciativas operando que todavía no están en el catastro”, releva. En ese contexto se espera ampliar el alcance, e invita a todos los organismos a registrar o renovar la información.
Radiografía local
En el Mapeo 2025, Biobío se situó como una de las regiones con mayor presencia de programas, concentrando 47% del total nacional, si bien varias acciones no son exclusivas de la región.
Valeria Acevedo destaca que las iniciativas son implementadas por 42 entidades, y 76% corresponde a organizaciones de la sociedad civil. Y 27% aborda los aprendizajes socioemocionales; 26% la lectura, escritura y comunicación; y 21% matemática y pensamiento científico.
“El ecosistema regional presenta una importante trayectoria. El 31% de las iniciativas tiene entre 6 y 10 años de antigüedad, y 29% supera los 11 años. A su vez, el 60% de las intervenciones se desarrolla durante un periodo de entre 6 y 12 meses”, destaca.
La radiografía también permitió evidenciar brechas y oportunidades de mejora.
Al respecto, expone que dos de los ámbitos con menor presencia, pero relevantes para mejorar la educación integral, son habilidades digitales, y la asistencia y continuidad de trayectorias educativas. Para avanzar, releva, puede ser crucial aprovechar la experiencia de iniciativas con varios años de implementación.
La mayor robustez
Sumar Saberes apunta a fortalecer las capacidades de toma de decisiones basadas en evidencia con respecto a los programas de apoyo a la mejora educativa con foco en las áreas prioritarias.
Para ello ha generado bienes públicos como el Mapeo y desde los datos también ha buscado determinar las iniciativas con mayor robustez por sus resultados.
El equipo identificó 16 a nivel nacional y una tiene presencia en Biobío: “Jugar, Leer, Crecer” que implementa la Fundación CMPC en jardines infantiles y establecimientos educacionales de comunas como Laja, Santa Juana y Nacimiento. “Ésta ha reportado avances en habilidades lectoras y comprensión en mediciones pre y post en los primeros años de escolaridad”, afirma Acevedo.
Entre brechas y oportunidades de mejora
Los focos de Sumar Saberes y del ecosistema mapeado son ámbitos en que distintas evaluaciones nacionales e internacionales han mostrado como relevantes de trabajar por sus falencias e implicancias para la formación integral y adecuado desenvolvimiento de las nuevas generaciones.
Valeria Acevedo, directora de Aprendizaje para el Futuro de Fundación Chile, advierte que “los recientes resultados de PISA 2025 muestran que entre 2015 y 2025 el porcentaje de estudiantes chilenos bajo el nivel básico de desempeño aumentó 10 puntos porcentuales, tanto en matemática como lectura, y eso debe movilizarnos a buscar soluciones más efectivas”.
En ese sentido, sostiene que el Mapeo permite mostrar dónde se están poniendo las energías, y dónde están las brechas y oportunidades de mejora para responder a las necesidades.
Y el desarrollo socioemocional es el foco más numeroso, y siguen lectoescritura, y pensamiento matemático y científico. “Lectura es el ámbito donde una mayor proporción de iniciativas reporta haber hecho una evaluación de impacto, 30%, frente a un 20% en socioemocional y 15% en matemática”, releva. Y destaca que cerca del 83% de todas las iniciativas declara tener un diseño basado en evidencia, aunque sólo cerca del 20% ha realizado evaluación de impacto.
Desde su perspectiva uno de los principales retos es acortar la distancia entre diseñar con evidencia y producir evidencia, ya que permite evaluar efectividad o necesidad de adecuaciones y mejoras.
“Mientras esa brecha no se cierre, el sistema escolar seguirá eligiendo con información incompleta”, advierte.
También se debe diversificar la oferta de programas para abordar áreas clave con menor presencia de acciones, principalmente habilidades digitales, y asistencia de continuidad de trayectorias.
Tres acciones clave
Para ampliar las ofertas, acortar las brechas y fortalecer el impacto distingue tres acciones clave.
La primera que Acevedo menciona es que autoridades, instituciones, y sostenedores y directivos de establecimientos usen la evidencia disponible al elegir los programas con los que trabajan. “Hoy muchas escuelas seleccionan apoyos según la oferta que les llega o la que conocen, y aquí hay una herramienta para visualizar con más profundidad qué opciones existen”, releva.
También llama a avanzar en desarrollar capacidades dentro de la escuela. “Las iniciativas con mejor proyección son las que transfieren capacidad a los equipos directivos y docentes, de modo que lo aprendido no se vaya cuando se va el programa y los efectos no se diluyan”.
Y destaca la necesidad de comprender la transición y amplificación de un programa efectivo, ya que llegar a más establecimientos y estudiantes requiere considerar desde el diseño hasta las condiciones que permiten que una iniciativa funcione en distintos contextos.
Desde allí enfatiza que acortar las brechas y contribuir a la mejora educativa no depende de un solo actor ni esfuerzos aislados: deben ser acciones colectivas, intersectoriales y sostenidas en el tiempo.