No se puede saber cuántos están muertos o heridos, pero miles han perdido su hogar, alimento y están lesionados, y crecerán las necesidades de atención.
Entre las más de 35 mil hectáreas que en los días recientes han sido devastadas por fuegos imparables en Biobío y Ñuble, según cifras oficiales de Conaf, también hay bosques y ecosistemas donde habitan diversos animales silvestres: distintos tipos de mamíferos, aves, reptiles, arácnidos e insectos han sido víctimas fatales, los que viven perdieron su hogar y muchos sufriendo lesiones de diversa magnitud que pone en riesgo su invaluable vida.
La catástrofe demuestra terriblemente cómo los incendios forestales –que siguen en combate- son una de las grandes amenazas para la conservación de la fauna nativa, y quienes se dedican a su recuperación viven los primeros días de esfuerzos incasables. Y, aunque es imposible cuantificar los ejemplares afectados porque la emergencia ecológica recién se muestra, es certero que los daños serán de gran magnitud y la necesidad de atención creciente, también de consciencia y apoyo de la comunidad que podría encontrar animales que requieran auxilios al pasar los días, desde mamíferos y aves hasta reptiles y arácnidos.
Los daños
La doctora Paula Aravena, directora del Centro de Rehabilitación y Educación de Fauna Silvestre (CREFS) Andes-UdeC y académica de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Concepción (UdeC), expone que, como sucede con las personas, los efectos de los incendios en la fauna es de diversa índole, desde quemadura directa a la piel o vías respiratorias por inhalación de aire caliente, hasta afecciones respiratorias e intoxicación por humo.
Además, el fuego activa un instinto de supervivencia que les lleva a escapar, pudiendo acercarse a asentamientos humanos, calles o carreteras y exponerse a atropellos y otras amenazas. En el mismo sentido la pérdida de hábitat obliga el desplazamiento y aparecen nuevos riesgos: “en otros lugares se pueden encontrar con depredadores, competidores de su misma especie, o enfermedades, o pueden llevar enfermedades nuevas”, advierte.
Emergencia que comienza
En la Clínica Veterinaria UdeC han empezado a recibir especies afectadas, entre las que menciona reptiles, araña pollito, aves menores y mayores, y mamíferos. “No está llegando aún la cantidad de animales esperada con incendios de esta magnitud, y esperamos que se pueda ir ingresando a las áreas siniestradas para ser encontrados y trasladados con rapidez, porque cada día que pase desde que comience un incendio la afectación de las especies es cada vez más grave”.
Caso similar el de la Fundación y Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre (CRFS) Ñacurutú que se ubica en Coliumo, financiado fundamentalmente gracias a donaciones, cuenta su director Cristian Herrera, médico veterinario: “han sido días complejos y con los incendios estamos activos, ya llegaron dos conejos y un roedor nativo con quemaduras muy graves y estamos tratando de salvarles la vida”.
Y es apenas el comienzo, se proyecta que aumenten progresivamente los casos, porque los animales comenzarán a mostrarse más tras huir, muchos quemados o heridos, y presentar más dificultades por lesiones, hambre o sed que faciliten su captura.
“Por ejemplo, los pudúes son animales que escapan mucho y empiezan a aparecer habitualmente como al tercer o cuarto día después que baja el incendio. Sabemos que dentro de los días venideros van a llegar animales con muchos problemas y vamos a tener que estar pendientes para poderlos atender de forma urgente”, manifiesta.
Además, desde el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) han informado que ya se han atendido cuatro denuncias de ejemplares afectados por incendios forestales: dos fío fío y dos pudúes.
Para apoyar este valioso quehacer, organismos como Ñacurutú han activado campañas en redes sociales para recaudar dinero e insumos que permitan brindar las atenciones y procedimientos complejos que sus pacientes pueden requerir para salvar sus vidas.
¿Cómo actuar?
Ante la catástrofe y el aumento de las probabilidades de que la población encuentre animales fuera de sus hábitats y cerca de las ciudades o poblados porque han escapado, desorientados, lesionados, con hambre y sed, es crucial concientizar cómo actuar correctamente.
Al hallar fauna silvestre el conducto regular es dar aviso al SAG, autoridad competente, para que se haga cargo del ejemplar. Aunque si está lesionado y requiere auxilio inminente es recomendable rescatar, siempre que exista la oportunidad de trasladar a un centro especializado y no implique riesgo para el animal o personas.
El médico veterinario Cristian Herrera aclara que animales heridos que no muerden deben ser envueltos en una manta o toalla para trasladarlo hasta un centro como Ñacurutú, u otro de este tipo. “En animales más complejos que pueden morder, como un zorro, lo ideal es llamar al SAG para que ellos hagan al manejo, o funcionarios de veterinarias municipales que están activos estos momentos también podrían hacer el manejo primario para poder capturar y derivar al centro”, releva.
También se aconseja ofrecer agua de forma controlada. En esa línea sostiene que “en zonas devastadas será necesario disponer agua para animales, porque muchos van a regresar y no encontrarán nada para comer ni beber”.
En este escenario, la doctora Paula Aravena enfatiza que para prestar auxilio inminente a un animal silvestre son tres consideraciones elementales para asegurar que se pueda recuperar: actuar en silencio, resguardar en oscuridad y moverse rápido –llamar al SAG o movilizar a centros de rehabilitación-.
“Lo que más se debe evitar son los ruidos o luces. Hay animales muy sensibles, como los pudúes que pueden llegar a morir. Tomar fotografías, tomarlos en brazos, llevarlos en vehículos con radio prendida es de alto riesgo, el paciente se puede morir solo por estrés que se genera. Traslados deben ser rápidos, en silencio y oscuros, con eso tenemos muchas posibilidades de recuperación”, manifiesta.
La protección y conservación de la fauna también es no perturbarla, por lo que desde el SAG Biobío enfatizan en recomendaciones de no intervenir si se trata de animales que están sanos y dejarlos reubicarlos naturalmente; no alimentar a la fauna silvestre porque tiene dietas específicas; no llevar a las casas porque no son mascotas; y conducir con precaución en áreas afectadas.
Para contactar a la institución si se encuentra fauna herida, lesionada o quemada la comunidad puede llamar a los teléfonos 41 222 8684 (provincia de Concepción), 43 2 322377 (provincia de Biobío), y 41 2 520581 (provincia de Arauco). Además está el correo electrónico contacto.biobio@sag.gob.cl.