Por generaciones, cuando las personas sufren algún daño en su ropa o necesitan ajustes, han acudido a una costurera o modista. Este oficio y servicio se puede encontrar todavía presente dentro del Gran Concepción.
Por Isidora Moraga Montecinos
En la actualidad existe la conocida moda rápida, la cual hace que las prendas de vestir sean desechables, hecho que se ha evidenciado en el vertedero de vestimentas que hay en el desierto de Atacama, zona norte de Chile.
A pesar de esto, las personas dentro de la ciudad aún acuden a las costureras o modistas. Ya sea por arreglos o reparación, los penquistas mantienen la costumbre y conciencia de darle una segunda oportunidad a su vestimenta.
Desde sus propias casas, hasta dentro de un local en el centro de Concepción, este oficio perdura y se mantiene vigente. Desde la conocida costura hasta la confección de vestimenta, hay distintos tipos de trabajos en este mundo del hilo y aguja.
Está el ejemplo de Marisol Valdez, dueña del Taller de moda y costura Marisol Valdez, ubicado en la Galería Remodelación Catedral, local 29. Marisol aseguró que la demanda por sus servicios ha aumentado, que el público quiere reparar prendas, en especial aquellas más antiguas.
Además, Valdez afirmó que “la ropa que sale ahora es de nailon, entonces la gente ya mayor sigue con su ropa antigua, la arregla, transforma porque lo que hay ahora es ropa china”.
También está presente dentro del centro penquista el taller Costuras, ubicado en la Galería Remodelación Catedral, local 22. Su dueña, Bárbara Gómez, aseguró que el negocio sigue siendo rentable, ya que la demanda se mantiene.
“La ropa que nosotros arreglamos generalmente son prendas que la gente quiere conservar. No todo el mundo tiene el tema de la ropa rápida. Atendemos a mucha gente que quiere conservar ropa que es de muy buena calidad”, explicó Gómez.
Algo que ella considera que ha aumentado, es el reciclaje, debido a que las personas han adquirido la conciencia de reutilizar sus prendas.
Más allá de la costura
Por su lado, Carmen Mellado, dueña de la tienda y taller Nocta Mas, ubicado en la Galería Giacaman, local 13-A, relató que además de realizar costuras y arreglos, también es un taller de moda sustentable.
Su negocio consiste en que sus clientes le lleven una prenda y le indiquen la modificación que quieren hacer. Así, dijo Mellado, de paso se potencia la creatividad de su público: “Se potencia el supra reciclaje para ver los cambios de una prenda o intervenirla de alguna forma, ya sea pintando, dibujando, haciéndole intervenciones con telas”.
Respecto a lo que es taller de costura, contó que “algo que estamos potenciando mucho es el trabajo de lo que es el arreglo y rescate de las prendas que tienen las personas en sus casas. Lo que es el ajuste, la basta, el cambio de cierre, lo que ha hecho que vuelva lo que era la modista, la costurera, antes”.
La confección de uniformes escolares
A la vez, existe lo que es el servicio de modista o costurera en la confección de uniformes escolares. Brigida Cid trabaja en la creación de prendas de colegio, en su taller ubicado en su casa en Hualpén.
Comentó que los pedidos de su trabajo son más recurrentes a partir de julio, ya que es en esa época que se prepara para tener listos los uniformes, antes de que empiece la demanda de los apoderados de este producto, previo a la entrada a clases.
Al mismo tiempo, Teresita Muñoz, quien también confecciona ropa para estudiantes, en su propio taller ubicado en su casa en la misma comuna hualpenina, contó que lleva 45 años dentro del oficio, y se ha mantenido principalmente por la fidelidad de su público, quienes por generaciones le han comprado sus productos, debido a la buena calidad de lo que ofrece.
Carolina Echagüe
Solicitan el servicio
Marisol Valdez relató que sus clientes son en general personas mayores, pero también acuden jóvenes a su taller.
Ha visto que se ha vuelto más común la compra de ropa americana, la cual, muchas veces debe ajustar al cuerpo de su público. Lo que ha perdurado, es la labor de arreglar la vestimenta, servicio que, en su mayoría, lo piden personas adultas.
Por su parte, Bárbara Gómez, expresó que su clientela suele estar compuesta más por mujeres, pero que de a poco ha aumentado la cantidad de hombres que necesitan de su servicio de costura.
Asimismo, se refirió al hecho de que la gente joven ha tomado conciencia y van a arreglar sus prendas, principalmente porque es vestimenta de buena calidad y le tienen un cariño especial.
De su parte, Carmen Mellado comentó que su clientela es un nicho joven. Lo atribuye a que este rango etario tiene mayor conciencia del medioambiente: “Mi público es gente que está preocupada por el cuidado del planeta”.
“Confío en los jóvenes de ahora. Aquí llegan muchos y lo tienen súper claro, una por el precio, otra porque valoran la materia prima y la originalidad”, agregó Mellado.
La continuidad del oficio
Con relación al futuro de las costureras y modistas, Marisol Valdez dijo que este oficio está en plena desaparición: “Hoy es difícil encontrar personas que sepan totalmente lo que yo sé de vestuario. Ya no existe esta carrera, eso pasa”.
A su vez, Bárbara Gómez confirmó que lo que va a terminar con la actividad es la disminución de mano de obra. Además, afirmó que “me da mucha pena ver que este rubro se haya terminado justamente por el tipo de ropa que llega, que es de muy barata, de mala calidad, pero la gente igual la prefiere”.
Gómez se refirió también a que cada vez va a ser menos la gente que sepa cómo hacer bien los arreglos de ropa o costuras en general debido a que ya no hay escuelas que enseñen lo que es el oficio de modista y costurera.
Por el contrario, Carmen Mellado aseguró que el negocio va a ir en aumento, principalmente porque: “La gente se está concientizando un poco más en el cuidado del planeta y en rescatar las prendas”. Mellado cree que la idea es fomentar la moda circular y sustentable, para aprovechar la materia prima textil.
Brigida Cid sostuvo que es muy difícil que el oficio desaparezca porque hay personas que tienen su taller en la casa con sus propias maquinarias: “Yo creo que cada vez esto se va a ir agrandando ya que es un trabajo que uno desempeña en su casa y no tiene que estar saliendo”.
Igualmente, Teresita Muñoz apuntó que, para mantener el oficio, todo depende de la calidad de trabajo que realice la persona, por lo que cree que este se va a mantener en el tiempo.