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La siempre sacrificada historia del carbón: símbolos de Lota celebran la vuelta al profesionalismo

Diario Concepción
Fotografía: Cedida | Ricardo Sanhueza
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Por más que se juegue fútbol en categorías más altas en Chile, puede decirse sin ningún reparo que un enorme foco de atención estuvo puesto en el Biobío este fin de semana.

Lota Schwager y Comunal Cabrero animaron un partido verdaderamente de antología. Solamente los penales favorecieron al cuadro minero, que abrochó su regreso al fútbol profesional de nuestro país. Cabrero, por su lado, toca masticar la amarga derrota como un rival que mereció muchísimo más que lo que logró.

Así las cosas, la Segunda División espera por uno de los elencos más populares del Biobío. No por nada llevaron cerca de 9 mil personas al Estadio Ester Roa Rebolledo para la final de la noche del sábado, recinto que prácticamente explotó con el penal decisivo para “la lamparita”.

Por lo mismo, las voces y reacciones no se hicieron esperar. Varios integrantes de la historia de Lota Schwager contestaron al llamado de Diario Concepción para referirse al histórico logro obtenido por los pupilos del “Tiburón”, Renato Ramos.

La vida entera por Lota Schwager

Cuando se habla de un club de fútbol, sea cual sea, siempre son las mismas figuras las que se vienen a la mente: jugadores que han pasado, entrenadores que han encabezado planteles e incluso directivos que han administrado, para bien o para mal.

Sin embargo, Lota tiene una singularidad que quizás ningún otro equipo del fútbol chileno tiene. Cuando uno habla de Lota Schwager, habla del “Minero Julio”. El mismo que ha estado siempre. Que estuvo en Primera División visitando en el Estadio Monumental al Colo-Colo de Claudio Borghi, que recibió en el antiguo Estadio Collao a Universidad Católica y Universidad de Chile, que ha acompañado al club por todo Chile, en las mejores y peores condiciones.

Ahí ha estado siempre, Julio Rojas. El acérrimo minero que siempre acompaña a su amado Lota Schwager en sus salidas a la cancha. Rojas, tan emblemático como cualquier figura que haya vestido la tricota del carbón, atendió al llamado de Diario Concepción.

Sí, el mismo personaje que por décadas encabeza la oncena titular con su camiseta oficial, bandera al hombro, casco obrero y cara teñida en negro mineral reveló que “prácticamente no pude comer el sábado. Los nervios me tenían pésimo. Estaba ansioso, lo único que quería era que el partido empezara luego. De hecho, más que el resultado, me tenía urgido que el partido comenzara”.

“Comí apenas un par de cositas. Pero gracias a Dios se logró el objetivo de todos estos años de haber vuelto al profesionalismo. Al final eso es lo más importante. Ahora toca seguir avanzando y creciendo”, agregó Julio, quién sinceró que “amo a este club. El día que ya no lo apoye será porque me morí”.

Una huella en la Cuenca

Víctor Merello, uno de los jugadores insigne de la historia del equipo del carbón, aplaudió el hito de los mineros.

“Creo que para mí, un hombre nacido y criado en la zona del carbón y que formó parte de planteles históricos de aquellas épocas, sin dudable que para la zona le hace muy bien. Creo que la zona necesita estar en otro nivel para darle paso, creo, a la gente que quiere, o a la juventud que quiere estar en el fútbol. Creo que ese es un hito muy bueno para que la juventud tenga donde ir a probarse, a mostrar sus condiciones para poder seguir en el fútbol profesional”, partió contando Merello.

Por otro lado, realizó una radiografía a la categoría de la que finalmente logró salir Lota Schwager. La “lamparita” que, recordemos, fue desafiliado hace 9 años, tuvo que renacer desde sus cenizas, similar a como lo hizo otro cuadro del Biobío de color lila. Hoy, el Minero puede decir que no ha dejado de ir hacia adelante.

“Creo que hay divisiones que no son fáciles. Y para muchas cosas, cuando no hay recursos en el fútbol, hoy en día lo sufren los grandes equipos y los chicos también. Pero creo que la campaña que venía haciendo, es indudable que han hecho campañas bastante positivas. Y esto refleja un poco todo eso. Es decir, es el premio a la fuerza, al sacrificio y a todo lo que están haciendo la gente que está a cargo del equipo, de la institución, y todo lo que se puede hacer en base al fútbol, vuelvo a insistir, para los jóvenes y la gente de la zona. Así que es una decisión que es muy buena, positiva, y ojalá que esto marque un rumbo positivo hacia lo que viene más adelante”, complementó Merello.

90 minutos de infarto

Como bien leyó usted al principio de esta nota, Lota Schwager y Comunal Cabrero animaron un auténtico partidazo la noche del sábado en Collao. Quien diga que los empates sin goles no son buenos partidos ciertamente no sabe de este deporte.

Hugo Grignafini, histórico portero de Lota Schwager y hoy comentarista de fútbol en Radio Femenina, vivió el cotejo en el estadio. Haciendo un análisis al partido, afirmó que Cabrero fue muchísimo más que un “dignísimo rival”.

“Lota consiguió un objetivo que venía buscando hace rato, que merecía hace rato, por institución, por historia, por muchas cosas. En el partido de los 90 minutos, la verdad que fue muy disputado y creo que Cabrero hasta superó a Lota. O sea, si hubiera sido por puntos como en el boxeo, ganaba Cabrero, sin lugar a dudas. Pero no supo aprovechar las oportunidades. Aparte encontró a un buen arquero como Silva, que creo que fue lo más destacado que tuvo Lota. Después en penales ahí también tuvo la oportunidad Cabrero como para abrochar el partido en el último penal que atajó Silva. Y después, bueno, uno le tiró a las nubes y Chandía, que hacía unos días estaba licenciado, que le habían dicho que no jugaba más y después lo retornaron, se llenó de gloria con ese último penal que le significó a Lota volver al profesionalismo. Es una alegría tremenda. Yo cuando estaba en el estadio pensaba que si perdía a Lota, cómo iba a ser ese retorno de la gente a su casa. Hubiera sido como un velorio”, partió contando.

El ex portero contó qué tiene que hacer ahora Lota para que no sea un viaje de rápido retorno a Segunda Profesional.

“Ahora hay que actuar con seriedad, como lo está haciendo la familia Castro, desde que agarró al club. Y gracias a Dios y gracias a la familia Castro por todo lo que ha hecho. Porque de lo contrario, yo creo que Lota hubiese desaparecido ya hace algunos años”, concluyó.

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