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A través de "cata ciega": evalúan estándar de exportación

Equipo Digital
Fotografía: Cedida
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Un panel de enólogos sometió a un riguroso escrutinio técnico más de 40 etiquetas regionales, consolidando el avance estratégico del Programa Territorial Integrado Vinos del Biobío 2026 financiado por Corfo, para fortalecer la calidad de la producción local y asegurar su competitividad en destinos internacionales.

El Programa Territorial Integrado (PTI) Vinos del Biobío 2026, es una iniciativa financiada por Corfo que se despliega como una herramienta de gestión territorial de alto impacto, diseñada para superar brechas históricas de comercialización mediante la articulación entre Corfo, el sector privado y la academia. Con un modelo de ejecución que inició en enero de 2026, el programa establece una transición estratégica desde la asistencia gratuita hacia un modelo de copago, asegurando la sostenibilidad del ecosistema productivo a largo plazo.

En este marco, la “Asesoría en Medición de parámetros de calidad organoléptica”, ejecutada por el Laboratorio de Viticultura y Enología de la Facultad de Agronomía UdeC, funciona como el puente definitivo entre la realidad química del laboratorio y la experiencia sensorial del consumidor final. Esta validación técnica garantiza que cada botella sea una expresión fiel de la zona, respaldada por la precisión científica del laboratorio de análisis químico

La evaluación de los vinos se ejecutó bajo el rigor de la “cata ciega”, metodología que garantiza una objetividad absoluta al eliminar sesgos de marca y centrarse exclusivamente en la tipicidad y calidad intrínseca. El panel, compuesto por 10 expertos de la Asociación de Enólogos de Chile, analizó muestras provenientes del corredor vitivinícola que se extiende desde Florida hasta Nacimiento.

El académico de la Facultad de Agronomía UdeC, Dr. Guillermo Pascual, explicó que “un pilar diferenciador de este proceso es el cruce de datos, mientras el Laboratorio de Viticultura y Enología (Campus Chillán) realiza la caracterización analítica mediante parámetros fisicoquímicos, el panel en Concepción valida la expresión sensorial. Este empalme es vital para la exportación; no basta con que un vino sea “adecuadamente enológico” en los números, debe poseer la estabilidad térmica y orgánica para llegar impecable a góndolas extranjeras. Este rigor técnico es la base necesaria para la inminente fase de validación comercial en el mercado nacional”.

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