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Municipios recibieron nuevos bibliomóviles para seguir acercando la lectura a zonas apartadas

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Fotografía: Cedida
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Las comunas de Cañete, Lebu y Los Álamos fueron beneficiadas con la renovación de vehículos aportados por la empresa ARAUCO a través de su Fundación Educacional. Además, recibieron 900 libros que permitirán continuar con el programa que ya lleva 14 años de historia en la provincia.

A lo largo de Chile existen más de 60 servicios de biblioteca móvil que operan mediante diversos transportes: camionetas, furgones, buses, camiones, lanchas y ¡Hasta una avioneta! Todos estos medios han sido especialmente acondicionados para ofrecer los servicios de una biblioteca pública en lugares donde acceder a centros urbanos no es una labor fácil.

Las primeras bibliotecas móviles surgieron en la década de los 90s, gracias a donaciones particulares y una iniciativa liderada desde el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (ex DIBAM), a la que pronto se sumó el sector privado.

En la Provincia de Arauco, este invaluable servicio de promoción de la lectura existe desde 2010, año en que la Fundación Educacional Arauco articula el Programa de Bibliomóviles con los 7 municipios de la provincia. Desde entonces han tenido la misión de llevar el mágico mundo de los libros hasta los sectores más lejanos.

Renovación del compromiso

Luego de 14 años de intenso funcionamiento, llegó el momento de actualizar estos vehículos en Lebu, Los Álamos y Cañete gracias al aporte de ARAUCO y su Fundación Educacional mediante Ley de Donaciones Culturales. Fue precisamente en esta última comuna donde las partes firmaron un nuevo convenio de colaboración, que no tan sólo renueva los bibliomóviles, sino que también vuelve a comprometer a las instituciones con la promoción de la lectura y la cultura en cada rincón del territorio.

“Hoy estamos constatando qué es lo que ocurre cuando las alianzas público-privadas son de largo plazo, donde las partes realizamos un trabajo de calidad, serio y responsable”, sostuvo Isidora Recart, directora ejecutiva de la Fundación Educacional Arauco. Recart también relevó la gran cobertura del Programa Bibliomóviles, llegando a lugares realmente apartados: “Por ejemplo, el bibliomóvil de Lebu llega hasta Isla Mocha y eso nos enorgullece y nos compromete a mantener este trabajo”.

Por su parte, el alcalde de Cañete, Jorge Radonich, valoró la contribución y la entrega, por parte de la Fundación Arauco, de 900 libros a las comunas: “los elementos tecnológicos hoy en día nos alejan de la lectura, pero esto que se está haciendo acá es justamente lo que se requiere, que el profesor tenga este tipo de apoyo y también la comunidad en general que le gusta leer”.

En tanto, Óscar Cabrera, jefe del Departamento de Administración de Educación Municipal de Los Álamos, señaló que “en nombre de la red educacional de la comuna queremos dar las gracias a la Fundación Arauco por renovar los compromisos y estar en el territorio aportando, apoyándonos y con el compromiso de ir mejorando la educación de nuestras comunas”.

Historia de vocación

Pero los bibliomóviles serían simples vehículos de traslado de libros si no fuera por la abnegada labor de los bibliomovileros, mediadores de lectura que convierten este medio de transporte en un sinónimo de mágicas historias, entretenidas jornadas y juegos, motivando a los estudiantes de escuelas rurales a sumergirse en el fascinante mundo de las letras.

Alejandro Lizama lleva 14 años como encargado del bibliomóvil Cañete, fue de los primeros en asumir este desafío en la provincia y mantiene intacto su compromiso con esta imprescindible labor: “si preguntas qué siento como bibliomovilero, te puedo contar que todos los días es una emoción diferente, porque vamos encontrando en nuestro alumnos una forma nueva de expresión, de poderlos guiar en este camino tan hermoso que es la lectura”.

Lizama también reconoce la gratificación que le entrega su tarea: “creo que eso es una satisfacción personal que los niños vayan conociendo los libros, llegando a esta emoción de aprender a leer, comprender, soñar y viajar desde las hojas que se dan vuelta a lo mejor una mesa de cocina o quizás en una mesa de la sala de clases”.

¿Cómo funcionan?

Los bibliomóviles entregan el servicio de préstamo de libros a las escuelas y comunidades de sectores rurales que no tienen acceso a una biblioteca pública. Pero también ofrecen otras manifestaciones artísticas y culturales que, junto con motivar hacia la lectura, proveen de información, entretención y formación a las comunidades que visitan, lo que los posiciona como un ejemplo de gestión territorial en el trabajo cultural.

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