Este jueves 5 de febrero se realizó la destrucción de 22.803 armas y accesorios decomisados y entregados voluntariamente, en el marco de la Ley de Control de Armas. Con este hito, la cifra de armas eliminadas durante el actual Gobierno alcanza 89.810, marcando un récord desde 1990 en adelante, cuando se inició este proceso.
Estas casi 90 mil armas representan el 32% del total de 279.254 armas eliminadas desde 1990.
La destrucción de armas es parte de la programación anual de la Comisión Nacional de Material de Guerra de las Fuerzas Armadas y Orden y Seguridad Pública. Esta comisión está integrada por personal de FF.AA., Carabineros y PDI. Así, las armas destruidas incluyen elementos decomisados, entregados voluntariamente y dados de baja por las policías y las FF.AA.
Al respecto, la ministra de Defensa Nacional, Adriana Delpiano, señaló que el hito de hoy “es un momento especial que nos habla por una parte de más seguridad y también de confianza en nuestras instituciones. Hoy tenemos más de 22 mil armas destruidas, que quedan fuera de circulación. Y destacamos el record de casi 90 mil armas eliminadas durante este período de Gobierno del Presidente Boric. En este trabajo colaboran las Fuerzas Armadas, las policías, el Ministerio de Defensa Nacional, el de Seguridad Pública, es decir, es un trabajo en conjunto que incluye también la participación de los privados, representados por Aza, que colabora en este proceso de fundir las armas desde hace dos décadas”.
A su turno, la ministra secretaria general de Gobierno, Camila Vallejo, sostuvo que “cuando destruimos armas, entregamos mayor seguridad, combatimos el miedo y evitamos que se produzcan situaciones de riesgo que puedan terminar con la vida de nuestros compatriotas. Pero además, nuestro Gobierno se comprometió a utilizar el hierro fundido producto de la destrucción de armas, para construir un espacio de contención psicosocial para niñas y niños con TEA en una escuela de Maipú. Así, creamos un ciclo virtuoso, retirando armas de circulación para combatir la delincuencia, y reforzando un trabajo social en el ámbito educativo.”
“Esta alianza público-privada pone capacidades al servicio del país: asegura la destrucción definitiva de estas armas y las transforma, mediante reciclaje, en acero con una de las huellas de carbono más bajas del mundo. En AZA asumimos este trabajo como un compromiso con Chile y una contribución, desde la economía circular, a un esfuerzo transversal por la seguridad”, señaló por su parte el gerente de Operaciones de Aza, Luciano Ramos.