Un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y el sostenido aumento del precio del petróleo vuelve a instalar en Chile una preocupación que parecía parcialmente contenida: la inflación.
Economistas y expertos en inversión advierten que el impacto ya comienza a sentirse y que los hogares deberán adaptarse con decisiones financieras más estratégicas para proteger su poder adquisitivo.
El alza en los combustibles se vincula directamente con el conflicto en Medio Oriente, el cual sigue sin una resolución clara. Este contexto no solo encarece el transporte, sino que también presiona al alza los costos de bienes y servicios en toda la economía.
La inflación
De acuerdo con proyecciones, la inflación podría incrementarse entre un 1,3% y 1,5% durante abril y mayo, lo que ya enciende alertas tanto en el mundo académico como en los sectores productivos.
El Banco Central ha optado por mantener la tasa de política monetaria en 4,5%, argumentando que la incertidumbre externa impide tomar medidas más agresivas.
En su más reciente Informe de Política Monetaria, el organismo proyectó que la inflación se ubicará en torno al 4% durante 2026, una cifra superior a la estimación previa de 3,2%. Asimismo, se espera que el indicador vuelva a la meta del 3% recién hacia el segundo trimestre de 2027.
¿Y los ahorros?
En este contexto, surge una pregunta clave para miles de familias de la Región: ¿qué hacer con los ahorros? Para Reinier Hollander Sanhueza, director del Departamento de Administración y Auditoría de la Universidad del Bío-Bío (UBB), la respuesta no es única y depende directamente de la realidad de cada hogar.
El académico explicó que “en un contexto global marcado por diversos conflictos, con aumento del precio de los combustibles y cuyos efectos se reflejan con un aumento del precio del transporte y el consecuente aumento del valor de bienes y servicios, afecta considerablemente en la vida cotidiana de las personas”.
Hollander enfatizó que los sectores más vulnerables son quienes enfrentan mayores dificultades en este escenario. Según planteó, las familias con ingresos ajustados tienen escaso margen de acción, ya que muchas veces no cuentan con capacidad de ahorro.
En ese sentido, sostuvo que el rol del Estado resulta clave para garantizar estabilidad y protección social. A su juicio, no todo puede quedar en manos del mercado, sino que se requiere una acción activa para resguardar especialmente a la clase media y a los sectores más expuestos.
Para quienes sí cuentan con algún nivel de ahorro, el experto recomienda actuar con cautela y priorizar instrumentos que protejan el valor del dinero frente a la inflación.
En sus palabras, “las personas que tienen capacidad de ahorro deben actuar con prudencia, para resguardar el valor del dinero”, destacando alternativas como instrumentos en UF, depósitos a plazo o fondos mutuos. La lógica, explicó, es simple: evitar que el dinero pierda valor con el paso del tiempo.
Asimismo, indicó que quienes poseen mayor capacidad económica pueden diversificar sus inversiones, incorporando activos como propiedades o acciones, aunque siempre de manera progresiva y evaluando los riesgos.
En contraste, las personas cercanas a la jubilación deberían enfocarse en la seguridad de sus ahorros, evitando decisiones apresuradas que puedan comprometer su estabilidad futura. “No se trata de encontrar una fórmula única”, recalcó, sino de actuar con información y criterio.
Invertir: una de las posibilidades
Desde el mundo de las inversiones digitales, Carlos Guayara, cofundador de la aplicación Trii, plantea que el alza del petróleo no solo afecta a los consumidores, sino que reconfigura completamente los mercados globales.
“Cuando el precio del petróleo sube de manera sostenida, los efectos no se quedan en las gasolineras ni en las cuentas de las aerolíneas. La energía es el insumo que atraviesa toda la cadena productiva”, afirmó, agregando que este fenómeno termina traduciéndose en una inflación generalizada.
En este contexto, el especialista introduce el concepto de “sectores de refugio”, es decir, industrias que tienden a resistir mejor en períodos de alta volatilidad. Entre ellas destacan los servicios básicos y la banca tradicional.
Según detalló, las empresas de servicios esenciales mantienen ingresos relativamente estables debido a que su demanda es inelástica, mientras que la banca puede beneficiarse de tasas de interés más altas, ampliando sus márgenes de ganancia.
Otro elemento relevante, según Guayara, es la democratización del acceso a los mercados financieros. Hoy, gracias a plataformas digitales, personas con ahorros modestos pueden invertir en distintos sectores y geografías, accediendo a herramientas que antes estaban reservadas para grandes inversionistas. Sin embargo, enfatizó que esto no elimina los riesgos, sino que exige mayor educación financiera por parte de los usuarios.
Por su parte, Cristian Lecaros, CEO de Inversión Fácil, fue enfático en advertir sobre la pérdida de poder adquisitivo de los ahorros en pesos.
“La proyección de la inflación va a estar muy cercana al 4%, si no es más, dependiendo de la extensión de la guerra. Eso quiere decir que nuestros ahorros en pesos van a perder poder adquisitivo”, señaló.
En esa línea, recomendó trasladar los ahorros a instrumentos en UF siempre que sea posible, aunque advirtió que estos requieren planificación debido a los plazos exigidos por las instituciones financieras.
Lecaros también destacó otras alternativas de inversión, como el mercado inmobiliario, el oro, la plata e incluso las criptomonedas.
A su juicio, los activos ligados a la UF, como las propiedades, ofrecen una protección natural frente a la inflación. Asimismo, mencionó que metales preciosos y activos digitales pueden formar parte de una estrategia diversificada, especialmente para inversionistas con mayor tolerancia al riesgo.
“El más conservador es un depósito a plazo en UF, y el más riesgoso podríamos decir que son las criptomonedas”, explicó, añadiendo que estas últimas han mostrado rentabilidades significativas, aunque con alta volatilidad. En cualquier caso, insistió en que la clave está en definir un portafolio acorde al perfil de cada persona.