Perforaciones intestinales o gástricas, peritonitis y hasta la muerte son las consecuencias de consumir imanes. El riesgo es alto incluso al tragar una sola pieza. Docente UdeC recomienda educación y conversación de adultos y menores para prevenir.
Tras reportes registrados en la zona austral del país, el peligroso desafío de ingerir imanes en menores de edad genera preocupación entre especialistas en salud infantil. A través de videos difundidos en redes sociales, niñas, niños y adolescentes consumen pequeños imanes, ya sea intentando que se unan dentro del cuerpo o interactuando con ellos desde el exterior, práctica que implica graves riesgos para su salud.
La Gastroenteróloga Infantil y colaboradora académica del Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, Dra. Elisa Andrea Aranda Sepúlveda, quien ya ha visto pacientes por este daño en la región del Biobío, calificó esta «moda» como “altamente peligrosa”.
Ingerir estos imanes es correr el riesgo de una perforación gástrica o intestinal, particularmente si ha ingerido más de uno. “Los imanes que estén localizados en distintas partes del intestino se pueden juntar y provocar perforación intestinal, peritonitis y el paciente puede terminar con ostomías o resección intestinal y en casos grave llegar incluso a la muerte”, especificó la también especialista del Hospital Las Higueras de Talcahuano,
Para la especialista, aunque sea solo un imán el ingerido, el riesgo igual es alto si no se toman las precauciones de evitar el contacto con objetos imantables externos, como por ejemplo, la hebilla del cinturón.
¿Cómo proceder si hay sospecha de ingesta de imanes?
Independiente de la razón por la que se ingirió el imán, es imperativa la asistencia a un recinto de emergencias de forma inmediata. Una vez evaluada la estabilidad del paciente y con el antecedente de ingesta de cuerpos extraños, “se solicita radiografía cervical, tórax y abdomen anteroposterior y lateral. Lo anterior con el objeto de evaluar el tipo de cuerpo extraño, dimensiones, ubicación, cantidad y así decidir el mejor manejo”, explicó la Dra. Aranda. De este estudio dependerá el tratamiento a seguir.
La ubicación, número y tipo de cuerpo extraño guiarán el procedimiento: en caso de imanes que estén ubicados en esófago, estómago o duodeno se podrán extraer mediante endoscopía digestiva alta. Los que se encuentren más allá del duodeno deberán ser extraídos mediante diferentes procedimientos, dependiendo del caso y buscando evitar las complicaciones. En casos difíciles, una cirugía será la solución.
Llamado a padres, madres y otros cuidadores
La Dra. Aranda aprovechó de “hacer un fuerte llamado a los padres y cuidadores de niños a la prevención de la ingesta de cualquier tipo de cuerpo extraño. En cuanto a niños pequeños no dejar disponibles objetos que puedan ser ingeridos por ellos y en cuanto a los más grandes educación respecto a no tragar nada extraño y no seguir estos desafíos que se han vuelto cada vez más frecuentes en redes sociales”.
En palabras de la especialista, la comunicación con nuestros niños es fundamental y la prevención de estos hechos lo podemos hacer entre todos.