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Pescadores artesanales solicitan conocer estado, plazos y mecanismo de entrega del subsidio al combustible

Diario Concepción
Fotografía: Isidoro Valenzuela M
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La incertidumbre sobre la implementación del Subsidio a la Pequeña Pesca Artesanal mantiene inquietos a dirigentes y trabajadores del sector pesquero en la Región del Biobío, quienes aseguran que el aumento sostenido en los costos operacionales, particularmente en combustibles, está golpeando con fuerza la actividad y poniendo en riesgo la continuidad de numerosas faenas.

Aunque el Gobierno anunció una serie de medidas de mitigación para enfrentar el impacto del alza en los precios de los combustibles, los pescadores artesanales sostienen que aún no existe claridad respecto de cómo se ejecutará el beneficio, cuándo comenzará a pagarse y si realmente será suficiente para responder a la magnitud de la crisis que atraviesa el rubro.

Subsidio a la Pequeña Pesca Artesanal

El plan impulsado por el Ministerio de Economía y la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura contempla un bono sectorial único y anticipado dirigido a embarcaciones menores de 12 metros inscritas en el Registro Pesquero Artesanal y con actividad acreditada durante 2025.

El aporte considera $100 mil mensuales por embarcación durante seis meses y tendría un costo total estimado de $6 mil millones.

Desde el Ejecutivo, el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, defendió la iniciativa señalando que “la pesca en nuestro país es una de las áreas productivas más importantes que tenemos”.

Agregando que el Gobierno trabajó durante las últimas semanas para generar una propuesta que permita “mitigar, en parte, los efectos del alza del precio de los combustibles” y así evitar una disminución en la operatividad de la pesca artesanal a nivel nacional.

Mirada desde la pesca artesanal

En las caletas del Biobío la percepción es distinta. Los dirigentes sostienen que, más allá del anuncio, la ausencia de información concreta ha generado incertidumbre en un sector que ya enfrenta problemas derivados de la baja captura de recursos, los precios y el aumento de los costos para salir al mar.

Desde Caleta Lenga, en la comuna de Hualpén, el presidente del sindicato de pescadores artesanales, Rodrigo Merino, relató que el aumento en el precio del combustible ha tenido un impacto directo sobre las posibilidades de trabajo de las tripulaciones.

“En una salida al mar son alrededor de $50 mil o $60 mil en combustible, cuando uno sale a trabajar la sierra. Muchas veces nos va mal, entonces no sale la cantidad de peces como para poder solventar el combustible que se gasta”, señaló.

El dirigente explicó que el panorama se vuelve aún más complejo debido a la baja actividad pesquera registrada durante los últimos meses y a las condiciones climáticas adversas que, en numerosas ocasiones, impiden incluso salir a trabajar.

“La pesca en el último tiempo está lenta y está más o menos mala”, comentó.

Respecto del subsidio comprometido por el Gobierno, Merino manifestó que entre los trabajadores de mar no existe información clara sobre fechas ni procedimientos de pago.

Eso está en la nebulosa”, afirmó, agregando que el alza de los combustibles ha afectado profundamente la economía de las familias ligadas a la pesca artesanal. A su juicio, muchos trabajadores no tienen otra alternativa laboral fuera del mar, lo que incrementa la preocupación frente al escenario actual.

En Lebu, la situación tampoco es alentadora. El representante de los pescadores artesanales de la comuna, Saúl Lagos, explicó que en la captura de la reineta los costos operacionales se han disparado a niveles difíciles de sostener.

Según detalló, una embarcación con motor fuera de borda puede gastar más de un $1 millón solamente en combustible para una faena de captura, sin considerar otros gastos asociados como espineles, carnada, víveres y logística. Todo ello, añadió, sin tener certeza respecto del volumen de pesca que se logrará obtener al regreso.

Lagos sostuvo además que el mercado pesquero presenta una fuerte volatilidad y que los pescadores no tienen capacidad para trasladar el aumento de costos al precio final de los productos.

Los valores son muy volátiles y bajan mucho de precio y tienden siempre a bajar en lugar de subir”, explicó respecto de la comercialización en playa.

El dirigente indicó que en el caso de la jibia la situación se ha agravado aún más debido al bajo valor que actualmente tiene el recurso.

“Está costando $350 y estamos yendo a una distancia no tan menor, por lo tanto muchos compañeros han desistido de ir a la captura de la jibia”, afirmó.

Para Lagos, el subsidio anunciado por el Ejecutivo resulta insuficiente frente a la magnitud de los gastos que enfrenta el sector. “Creo que es una burla, derechamente es una burla”, expresó, asegurando que dividir el beneficio en varias mareas representa apenas una fracción mínima del gasto real en combustible que debe asumir una embarcación.

La crítica también fue compartida por Sara Garrido, dirigenta de la Caleta Coliumo, en Tomé, quien sostuvo que las alzas en combustibles y gastos operacionales están afectando gravemente tanto a pescadores y pescadoras artesanales, especialmente en un escenario marcado por el cambio climático y las alteraciones en la temperatura del mar.

Según explicó, el desplazamiento de los recursos marinos obliga a las embarcaciones a navegar mayores distancias, aumentando significativamente el consumo de combustible y reduciendo las posibilidades de obtener ganancias.

Garrido puso especial énfasis en la situación que viven los buzos mariscadores, quienes dependen completamente de motores fuera de borda que funcionan con gasolina.

Hoy ir a pescar no te garantiza absolutamente que vas a tener ganancia, producto de estos gastos”, sostuvo.

La dirigenta también cuestionó el monto definido por el Ejecutivo para el subsidio y pidió que sea reevaluado por las autoridades económicas. “$100 mil son casi una burla hoy para los pescadores artesanales si mantienen esa cifra”, afirmó.

A ello sumó otra de las inquietudes que se repite transversalmente en las organizaciones del Biobío: la falta de información sobre la implementación del beneficio.

Tampoco hemos tenido información de cuándo y por dónde van a bajar los recursos para los pescadores artesanales”, expresó.

Oficio a Interior

En este contexto, el diputado Antonio Rivas (PS) sostuvo una reunión con representantes de la Federación Regional de Pescadores Artesanales de la Región del Biobío (Ferepa).

Durante el encuentro, el parlamentario comprometió gestiones ante el delegado presidencial regional, la Subsecretaría de Pesca y la Comisión de Minería y Energía de la Cámara, con el objetivo de abordar el impacto que tiene el precio de los combustibles sobre la pesca artesanal.

Asimismo, Rivas informó que ofició al Ministerio del Interior solicitando antecedentes sobre el estado administrativo del subsidio comprometido en el marco del plan “Chile Sale Adelante”, buscando conocer los plazos y mecanismos mediante los cuales se implementará el beneficio.

Desde Ferepa, su presidente, Cristian Arancibia, describió un escenario complejo para el sector.

Según explicó, actualmente la actividad enfrenta una combinación de factores que ha deteriorado la rentabilidad de las faenas, entre ellos la escasez de jibia, el bajo precio pagado por intermediarios y el alto costo asociado a cada salida de pesca.

“Cuando aparece este recurso, la flota se vuelca a salir a la captura. Pero el bajo precio que está siendo manejado por la intermediaria obliga muchas veces al armador y a las tripulaciones a optimizar la capacidad de carga de la embarcación”, indicó el dirigente.

Arancibia sostuvo además que el subsidio podría transformarse en una ayuda importante para disminuir parte de la presión económica que enfrentan los pescadores y reducir riesgos asociados a las faenas. No obstante, cuestionó la falta de avances concretos respecto del beneficio comprometido por el Gobierno.

El Gobierno se comprometió hace más de un mes a entregar un subsidio al combustible para la pesca estacional, que a nuestro juicio podría aminorar los riesgos. Sin embargo, eso no se ha concretado. Todavía no sabemos cómo ni cuándo se va a pagar este subsidio”, afirmó.

El dirigente agregó que la ausencia de información oficial mantiene en incertidumbre a cientos de pescadores artesanales que dependen exclusivamente de esta actividad para subsistir.

Desde Ferepa solicitaron que las autoridades transparenten el estado del beneficio, los mecanismos de entrega y los plazos considerados para que los recursos lleguen efectivamente a las caletas.

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