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Inversión, agilizar permisos y desarrollo productivo: plantean tres claves para revertir caída del PIB en Biobío

Diario Concepción
Fotografía: Carolina Echagüe M.
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De acuerdo con el Banco Central de Chile (BC), el Producto Interno Bruto (PIB) de la Región del Biobío registró una caída de 5,2 % durante el primer trimestre de 2026.

Esta cifra estuvo fuertemente incidida por el retroceso de la industria pesquera y de otras actividades como pesca extractiva y generación eléctrica.

En contraposición, los servicios —en particular los de transporte— contrarrestaron parcialmente a la baja general. Por otro lado, el consumo de los hogares experimentó una disminución de 0,3 %, explicada por un menor gasto en bienes no durables como alimentos y bebidas, lo que fue compensado en parte por el aumento en las ventas de vehículos automotores (bienes durables) y el gasto en servicios. En tanto, las exportaciones de bienes cayeron un 2,1 %, afectadas principalmente por los menores envíos de madera y fruta.

El panorama contrasta con el primer trimestre de 2025, periodo en el que la industria pesquera y la pesca extractiva impulsaron la economía local con un crecimiento del PIB regional de 4,4 %, pese a las caídas registradas entonces en la generación eléctrica y la construcción.

A este escenario se suman los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que revelaron que las exportaciones forestales del Biobío disminuyeron un 21,5 % en abril de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior, alcanzando los US$ 213,6 millones. Pese a la baja, este sector concentró el 61,7 % del total despachado por la región en dicho mes. Las mercancías forestales con mayor presencia fueron la celulosa, la madera aserrada y los tableros de fibra, que en conjunto sumaron el 82,4 % del total (US$ 175,9 millones).

La estrategia del Gobierno: Tres ejes frente a la contracción

Respecto a este complejo escenario, el subsecretario de Economía, Karlfranz Koehler, expresó que la recuperación del Biobío debe abordarse mediante tres ejes principales.

El primero es el proyecto de ley de Reconstrucción Nacional, que incorpora medidas transversales para reactivar la economía, tales como la reducción de cargas tributarias, mejoras a la competencia, mayor certeza jurídica y herramientas para acelerar la inversión. “Tienen especial relevancia para el Biobío, que representa el 5,7 % del PIB nacional y debe volver a ser un motor relevante para el país”, señaló Koehler.

El segundo apunta a enfrentar el retraso en la tramitación de permisos (“permisología”). La autoridad enfatizó que la región tiene un desafío importante en proyectos paralizados: “Un ejemplo claro es el de tierras raras en Penco. Aquí no basta solo con cambios legales; también se requiere una gestión más activa y coordinada de las autoridades regionales, sectoriales y ambientales para que los proyectos se evalúen con rigor, pero con oportunidad y certeza”.

El tercer pilar consiste en una agenda de proyectos locales. “Creemos que hay al menos tres prioridades: primero, acelerar el proyecto de tierras raras de Penco; segundo, impulsar la construcción naval; y tercero, avanzar en instrumentos que permitan retomar la actividad forestal”, detalló.

Koehler también destacó como una señal positiva la alianza de inversión entre CAP y AZA en la zona y subrayó que la seguridad es una condición indispensable: “Sin seguridad no hay inversión ni empleo sostenible. Si logramos combinar una agenda procrecimiento con una gestión decidida para destrabar proyectos y mejores condiciones de seguridad, el Biobío recuperará su dinamismo”.

Foto: Carolina Echagüe

Diagnóstico académico: Transitar del volumen al valor agregado

Para Javier Sepúlveda, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (Facea) de la Universidad de Concepción (UdeC) y exseremi de Economía del Biobío, la región atraviesa desde hace un tiempo la fase contractiva del ciclo económico, por lo que identificó tres frentes urgentes de acción.

El primero aborda los sectores extractivos orientados a la exportación (pesca, forestal y agropecuario). “Hay consenso en que debemos profundizar la modernización de estos sectores para transitar del volumen al valor agregado”, afirmó Sepúlveda, explicando que esto requiere mayor inversión en ciencia, tecnología y procesamiento local.

El segundo frente apunta al consumo interno. “Es clave reactivar el poder adquisitivo que ha estado cayendo, lo que se evidencia en el menor consumo de alimentos. Se requieren programas rápidos de reconversión laboral y subsidios a pymes de industrias clave para fomentar el empleo”, complementó.

El tercer aspecto es la consolidación del sector servicios, donde el Biobío actúa como la gran plataforma logística de la zona centro-sur. Sepúlveda instó a acelerar inversiones en conectividad vial, puertos y ferrocarriles para reducir costos logísticos. No obstante, advirtió: “El sector servicios ha sido el único que ha estado apuntalando la caída de los otros dos, por lo que es cosa de tiempo para que también visualicemos una contracción allí si no se actúa con urgencia en los frentes externo e interno”.

Gremios y trabajadores exigen acciones inmediatas

Desde la Cámara de la Producción y del Comercio (CPC) Biobío manifestaron una profunda preocupación. A través de una declaración pública firmada por su presidente, Álvaro Ananías, el gremio advirtió que la caída del 5,2 % enciende las alarmas en el sector privado. “Cuando cae la actividad económica y bajan las exportaciones de sectores clave como la madera y la pesca, tarde o temprano se resiente el empleo local. La macrozona sur no puede seguir estancada; necesitamos destrabar proyectos antes de que la crisis se profundice”.

Iván Montes, vocero de la Mesa por la Defensa del Empleo y la Industria de la Región del Biobío, aseveró que las cifras del Banco Central ratifican el delicado estado de la zona en desarrollo. “No es un argumento pesimista, sino una realidad que nos obliga a pasar a la acción de forma urgente. Si sumamos esto a la informalidad y al desempleo femenino, vemos indicadores preocupantes. Debemos generar estrategias regionales concretas para frenar esta curva de caída y recuperar los puestos de trabajo de calidad”, concluyó el líder sindical.

Para el Dr. Luis Méndez, director del Observatorio Laboral Biobío y académico de la Facultad de Ciencias Empresariales (Face) de la Universidad del Bío-Bío (UBB), la falta de crecimiento se atribuye a la debilidad de la inversión.

Explicó que la inversión extranjera prefiere sectores mineros en otras regiones, mientras que la nacional en el Biobío está frenada por las altas tasas de interés (Tasa de Política Monetaria) que el BC mantiene para combatir la inflación.

Así, el Dr. Méndez identifica que los sectores más impactados por el bajo crecimiento corresponden a la construcción y el sector inmobiliario en Concepción: “Son los más afectados por las tasas altas”. Mencionó también las especializaciones de la provincia de Biobío (agroforestal) y Arauco (forestal), entre los más afectados.

Foto: Carolina Echagüe

GORE

En tanto, desde el Gobierno Regional (Gore) y la Corporación Desarrolla Biobío, una de las aristas para la recuperación productiva es la Estrategia 2050, una hoja de ruta a 25 años para consolidar a la región como un nodo logístico integrado.

A eso se suma el poder avanzar en acuerdos con la provincia de Neuquén (Argentina) para usar los puertos locales como vía de comercio bilateral y se trabaja en consolidar la operatividad anual del paso fronterizo Pichachén.

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