En Chile, 13,38% de estudiantes, casi 1 de 7, presenta Necesidades Educativas Especiales (NEE) y es parte del Programa de Integración Escolar (PIE); y 71,96% de este universo presenta NEE transitorias y una de las principales es el trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL), según las cifras más recientes del Centro de Estudios del Ministerio de Educación (Mineduc).
La realidad evidencia la importancia de los apoyos educativos adaptativos que se brindan en el sistema, y sobre todo que sean oportunos y apropiados para lograr los mejores resultados posibles para favorecer los aprendizajes y desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes. Y para ello es también clave entender cada vez más los trastornos para enriquecer las intervenciones.
En ese contexto se enmarca la investigación “Comprensión de telicidad, en niños prescolares y escolares con trastorno del desarrollo del lenguaje”, desarrollada por la fonoaudióloga Soraya Sanhueza, como parte de su tesis Programa de Doctorado en Lingüística de la Universidad de Concepción (UdeC), con la que se doctoró en 2025 bajo la guía de la doctora Mabel Urrutia, académica de la Facultad de Educación.
Se trata de un trabajo pionero realizado con distintos grupos de estudiantes del Biobío que profundiza cómo el TDL afecta el lenguaje en el ámbito gramatical y semántico, tanto por integrar variables y enfoques novedosos, como por dar las primeras evidencias en el contexto hispanohablante. Y los hallazgos abren un mundo de oportunidades para seguir explorando la temática e integrando a la práctica fonoaudiológica.
Exploración pionera
La investigadora, magíster en trastornos del habla y lenguaje, explica que la telicidad es un rasgo léxico-semántico que indica si un verbo o acción tiene un punto final o límite intrínseco claramente definido, siendo clave para el desarrollo gramatical de una frase.
En la literatura había antecedentes para idiomas como inglés o alemán de dificultades para población con TDL versus con desarrollo típico del lenguaje, no así para español.
Para abordar esta brecha realizó tres experimentos. Dos fueron conductuales con preescolares para evaluar la capacidad de procesar verbos télicos y atélicos, controlando variables como memoria de trabajo y atención sostenida. El tercero se aplicó en escolares de 7 años e incorporó técnicas electrofisiológicas (ERP) para analizar en tiempo real los mecanismos neurales involucrados en el procesamiento de verbos télicos y atélicos.
Y uno de los principales hallazgos fue que niños con TDL presentan dificultades significativas en la comprensión de la telicidad, con distintas implicancias. La doctora Sanhueza detalla que “descubrimos que esta población tiene mayor gasto cognitivo, sus respuestas son más lentas o cometen más errores, cuando hay verbos que tienen un fin versus otros que no”.
También se evidenció que déficits en funciones como memoria de trabajo y atención sostenida impactan el rendimiento lingüístico en niños con TDL, en comparación a pares con desarrollo típico.
Los resultados plantean la relevancia de desarrollar intervenciones tempranas, específicas e integrales para reducir las dificultades en niños y niñas con TDL. También evidencia lo útil que pueden ser los ERP para detectar tempranamente y de forma no invasiva las dificultades, facilitando evaluaciones, diagnósticos y abordajes.
“La dificultad para comprender cuando un verbo termina puede afectar a la conjugación verbal y el desempeño de producción oral y comprensión. Y podemos tomar este dato y trabajarlo desde edades tempranas con intervenciones dirigidas a la telicidad verbal, y desarrollar planes terapéuticos más efectivos”, sostiene la profesional.
En esa línea asegura que es necesario seguir investigando y generando evidencias que luego se puedan traducir en aplicación, particularmente con el diseño de intervenciones piloto centradas en la telicidad para comprobar qué puede resultar efectivo para abordar las dificultades y formarlizarlo para la práctica clínica y educativa.
Pesquisa temprana, beneficios futuros
El lenguaje es una función esencial para desenvolverse en la sociedad y el mundo, desde expresarse, comunicarse y relacionarse con otros, hasta acceder a lecto-escritura, aprendizajes y conocimientos que permiten desarrollarse y avanzar en diferentes etapas y ámbitos como el ciclo educativo del escolar a la educación superior, laboral y social.
Un trastorno en esta dimensión puede tener implicancias educativas y socioemocionales si es que no se aborda a tiempo y/o adecuadamente. Y eso evidencia la necesidad de investigar para acortar las brechas de comprensión y mejorar estrategias que se puedan ofrecer a escolares, como busca la fonoaudióloga e investigadora Soraya Sanhueza, pero también de pesquisar e intervenir. Y eso es responsabilidad compartida entre familias y escuelas.
La doctora Sanhueza aclara que el trastorno del desarrollo del lenguaje o TDL, antes llamado como trastorno específico del lenguaje –concepto que aún prima en el Mineduc- afecta desde el vocabulario hasta el aspecto gramatical y es un diagnóstico que formalmente se puede realizar desde los 3 años, si bien mucho antes los signos de alerta se pueden notar e incluso intervenir.
“En el lenguaje, el hito más importante es la producción y uso de las primeras palabras, que son cercanas al año de vida y es el paso de un lenguaje preverbal a la etapa lingüística. Se espera que al año se digan 10 a 20 palabras, al año y medio 50, y en aumento en adelante”, precisa.
En tanto crecen niños y niñas hay que fijarse en aspectos como la construcción de frases muy cortas, errores al producir palabras, poca habilidad para narrar o dificultad para comprender instrucciones.
En este sentido, reconoce que en la sociedad contemporánea y fenómenos como la exposición a pantallas se ha visto que en las nuevas generaciones hay un retraso en la adquisición de las primeras palabras.
Frente a ello releva lo crucial que es que en las familias se incentive el desarrollo del lenguaje de niños y niñas, a través de actividades cotidianas pero significativas con uso de palabras claras y diversas, como conversaciones, lectura y narraciones.
Además, llama a consultar precoz si se percibe retraso y dificultades, porque hay estrategias que se podrían realizar con enfoques preventivos de dificultades mayores.
Bajo este contexto, con las evidencias que existen y las que quedan por explorar, la fonoaudióloga e investigadora destaca que “es súper importante intervenir para prevenir futuras dificultades mayores, e ir investigando este trastorno con nuevas herramientas que permitan una mayor comprensión de lo que está pasando en tiempo real”.