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Egresado de la UdeC construyó el edificio en madera más alto del sur de Chile

Equipo Digital
Fotografía: Diario Concepción
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En el corazón de Puerto Varas se erige una obra arquitectónica e histórica sin precedentes: el edificio construido en madera más alto del sur de Chile. Con siete pisos de altura, revestido con tejuela de alerce reciclada y levantado mediante técnicas tradicionales de la carpintería de ribera chilota, el Hotel Museo El Greco no solo destaca por su propuesta turística y cultural, sino por constituirse como un ejemplo pionero de economía circular y sostenibilidad estructural en el país.

La historia de esta edificación comenzó hace 16 años, en una época en que los conceptos de reciclaje a gran escala y circularidad material aún no formaban parte del debate público. Su fundador, Alfredo Soto Vidal —quien estudió Administración en la Universidad de Concepción en la década de 1970 y hoy, con cerca de ocho décadas de vida, lidera esta iniciativa dando empleo a más de 50 personas—, decidió rescatar las maderas de demolición del antiguo Colegio Alemán de Puerto Varas. En lugar de desechar vigas, tablones y tejuelas con más de 140 años de antigüedad, las recuperó minuciosamente para darles un nuevo ciclo de vida en una estructura de gran envergadura.

«Este es el edificio más alto construido en madera en el sur de Chile». Se utilizó tejuela de alerce reciclada y técnica chilota. Posee siete pisos, asegura Alfredo Soto, quien construyó el hotel con madera reciclada cuando, hace 16 años, nadie hablaba de economía circular o reciclaje, utilizando tejuelas provenientes de los desechos del Colegio Alemán de Puerto Varas. La edificación incluyó una fórmula constructiva basada en el ensamblaje ampliamente utilizado en Chiloé, la cual no emplea clavos, tornillos ni pernos; esta técnica es denominada «cajón y espiga».

Al respecto, Alfredo Soto manifiesta que: «se utilizaron tarugos de madera, como se construye en Chiloé, propia de la carpintería tradicional de la Isla. Los pescadores de la zona construyen sus lanchas con la misma técnica. Por lo tanto, se utilizó esta fórmula que nace en el armazón de la lancha, después pasa a la construcción de viviendas y también nosotros la utilizamos para levantar el hotel museo El Greco».

El hotel El Greco es un establecimiento con un marcado acento cultural. Todos los meses llegan artistas locales y nacionales a presentar sus obras con un extraordinario éxito de público; en paralelo, se presentan exposiciones de pintura de las más variadas técnicas y estilos, las cuales están a disposición de los huéspedes y de la comunidad de Puerto Varas.

El establecimiento es denominado hotel-museo por la gran variedad de elementos artísticos y patrimoniales que adornan sus espacios. Posee 5 pianos, colecciones de más de 200 cuadros, esculturas, 20 vitrolas, acordeones, innumerables relojes, herramientas agrícolas antiguas, elementos de producción, instrumentos de medición, máquinas de escribir, la biblioteca heredada del colegio, cristalería y muebles antiguos.

Sobre el proceso, Alfredo recuerda que: «nos demoramos en construir el edificio unos tres años. Uno como profesor de arte trata de pensar que todas esas cosas que en un momento dado no tienen mucha importancia, pero sí la tienen porque junto con los recuerdos que hay detrás de eso, el motivo principal era cómo se recuperarían esas maderas que ya a la fecha de ahora tendrían 140 años. Recuperar maderas tan antiguas y darle un nuevo sentido, porque antes albergaban a los estudiantes y hoy siguen albergando a los huéspedes del hotel. Todo esto tiene un sentido muy importante porque en el fondo yo siempre he trabajado con personas. Entonces cuando vienen los turistas y conversa con ellos cuentan sus propias historias. Por lo tanto, se constituye un vínculo con los visitantes por el intercambio que se produce. Y cuando mis alumnos vienen al hotel me dicen “profe, si esta puerta hablara”. O los pupitres que pasaron a ser parte como veladores de los dormitorios. Todo eso se transforma en recuerdos y al turismo yo creo que tiene mucho de esa imagen de romance por el recuerdo, la añoranza, la nostalgia».

«Parte de la prueba de resistencia -que establece la normativa de construcción- es que los materiales a utilizar garanticen la resistencia. Uno de los profesionales —que logró el propósito que certificó la resistencia de la madera para poder levantar el edificio— fue un ingeniero que trabajó en la construcción de puentes de la Carretera Austral. Y él verificó empíricamente que la madera que se iba a utilizar era un material altamente resistente».

Esta técnica permite que «los edificios de madera y sobre todo madera nativa y reciclada de siete pisos como el nuestra tenga una flexibilidad casi antisísmica porque lo que permiten las nobles maderas como el alerce es proporcionarle a la edificación la tolerancia para resistir el movimiento telúrico».

Un desafío técnico y antisísmico

Levantar una estructura de siete pisos íntegramente en madera supuso un desafío técnico de primer nivel. Para garantizar la resistencia exigida por la normativa de construcción, se contó con la evaluación de profesionales especializados, entre ellos un ingeniero con experiencia en la construcción de puentes en la Carretera Austral, quien verificó empíricamente las excepcionales propiedades físico-mecánicas del material reutilizado.

Uno de los aspectos más sobresalientes del edificio es su método constructivo. La obra prescindió de uniones metálicas tradicionales como clavos, tornillos o pernos, utilizando en su lugar el sistema ancestral de «cajón y espiga» con tarugos de la misma madera nativa. Esta técnica, heredada de la carpintería tradicional de Chiloé y empleada originalmente por los pescadores para construir lanchas y por los maestros ensambladores de las iglesias chilotas, le otorga a la edificación una flexibilidad y comportamiento antisísmico óptimos. La nobleza del alerce y de las maderas nativas longevas permite amortiguar las vibraciones y tolerar los movimientos telúricos de mejor manera que muchos materiales rígidos.

El Dr. Juan Pedro Elissetche, académico de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción e integrante de destaca el valor único de esta obra y sostiene que hoy es posible levantar edificios de madera que pueden llegar a ser más resistentes que los de materiales sólidos. Como referencia, menciona la técnica Cross Laminated Timber (CLT), un sistema estructural formado por capas de madera dispuestas en direcciones cruzadas que entrega gran estabilidad, resistencia y precisión.

Sin embargo, el Dr. Elissetche precisa la diferencia con la obra de Puerto Varas: “Con esto podemos hacer paredes, pisos, lozas y eso en la actualidad está siendo muy utilizado – este CLT- para edificaciones porque esto le otorga una resistencia estructural, casi similar o mejor que el concreto. La construcción en madera tiene una huella de carbón mucho más baja. Entonces la técnica CLT es muy utilizada. Ahora, si nos vamos al edificio en cuestión (Hotel El Greco) que no está hecho con CLT, sino que está hecho con vigas de madera recicladas, es muy importante considerar que primero siempre se habla que yo tengo un edificio en madera y la gente lo demuele. Pero muchas veces esa madera no tiene una reutilización para fines constructivos, sino que tiene otros fines: muebles o simplemente queman esa madera. En este edificio, lo más probables es que como es madera de alto valor en cuanto a desempeños mecánicos -si es alerce con componentes de ciprés – que además de tener muy buena resistencia físico-mecánica tiene mucha durabilidad al daño por insecto u hongo. Lo que se hizo fue recuperar las vigas, las tejuelas, tablones tal vez de las paredes y con eso reconstruyeron y ocuparon una gran parte para hacer la estructura de este edificio. Entonces qué es lo novedoso y lo bueno de esto, en el fondo se le dio mayor vida útil y la madera del colegio alemán de Puerto Varas, siguió teniendo una baja huella de carbono y siguió estoqueando carbono. Por ejemplo: si yo hubiese eliminado por completo esa madera hubiese tenido que utilizar nueva madera para hacer el hotel, pero no fue así. Entonces, parte de esa madera se reutilizó, qu es lo que se busca ahora con tener un sistema constructivo que sea cada vez más circular. Acá estamos viendo un ejemplo completo de circularidad de lo que se denomina esa madera de demolición porque se sigue utilizando. Hay una vida útil concreta y se proyecta en el tiempo. Por lo tanto, no es necesario talar nuevos árboles para seguir construyendo”.

Asimismo, el académico enfatiza que “tener un edificio de esta envergadura con madera reciclada y madera sólida de grandes dimensiones es súper novedoso”. Añade que esta madera, al provenir “de árboles muy longevos tenían una madera mucho más resistente que en la actualidad es difícil encontrar porque ya no existen esos árboles tan longevos y de una duraminización que le confiere esas propiedades”.

Al momento de demoler la estructura original, explica el especialista, “se dieron cuenta al evaluar la madera que poseían elementos de grandes dimensiones y sin daño estructural y por esa razón las tomaron y la reutilizaron y además utilizaron estos sistemas constructivos que se emplean para las embarcaciones chilotas que son estas uniones que son muy similares siendo un lugar mucho más alejado que las que utilizaban los japoneses, son uniones sin clavos y ahora estas uniones se ocupan en las iglesias, por ejemplo, que se se sientan en rocas, en piedras. Eso también lo hace muy interesante que no tenga uniones de clavos y lo más probable que tenga por ejemplo tarugos de madera y de la misma madera con la cual está construido. Entonces, además se nota una construcción más limpia”.

Un espacio donde convergen la memoria y el arte
Más allá de su valor de ingeniería y arquitectura ecológica, el Hotel El Greco se define como un establecimiento con un fuerte acento cultural y romántico. Su creador concibió cada espacio no solo como un refugio para el huésped, sino como un contenedor de recuerdos y memoria viva. Antiguos pupitres escolares convertidos en veladores o puertas que albergaban a estudiantes y hoy reciben a turistas forman parte de un relato que propicia el diálogo y la nostalgia.

El calificativo de «hotel-museo» responde a la vasta colección patrimonial que adorna sus rincones: posee 5 pianos, más de 200 pinturas de variados estilos y técnicas, esculturas, 20 vitrolas, acordeones, relojes, máquinas de escribir, herramientas del campo sureño, la biblioteca heredada del antiguo colegio y cristalería antigua. Asimismo, el espacio funciona como un dinamizador cultural en la zona, albergando mensualmente exposiciones de pintura, conciertos y lanzamientos artísticos abiertos tanto a los pasajeros como a toda la comunidad de Puerto Varas.

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