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Rescate de una ballena en Caleta Chome: reflejo de una nueva forma de relacionarse con los gigantes del mar

Diario Concepción
Fotografía: Cedida | Mauricio Altamirano
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Un evento complejo debió enfrentar un grupo de buzos recreativos al ser requeridos por pescadores de Chome (Hualpén).

Es que los trabajadores de mar alertaron sobre la presencia de una ballena jorobada que se estaba ahogando por estar enredada, desde la cola, en una trampa de jaibas.

Una jornada planificada para la exploración turística cambió completamente de sentido para el fotógrafo submarino y buzo, Mauricio Altamirano, al momento de recibir el llamado de ayuda sobre el animal atrapado y visiblemente cansado mientras luchaba para mantenerse a flote.

Al rescate

En ese momento, cerca de las 9 de la mañana, Mauricio se encontraba preparado con sus clientes para realizar una expedición. Sin embargo, la situación de la jorobada era urgente. Es así como entró al mar acompañado de algunos de sus alumnos más avanzados en conocimientos para que lo pudieran asistir.

“Creo que esto pudo haber sucedido durante la noche y (la ballena) necesitaba urgente que pudiésemos ayudarla. De alguna forma, teníamos que sumergirnos porque no se podía trabajar desde arriba. La ballena estaba agarrada de la cola y trataba de llegar a la superficie a respirar, y cada vez que tiraba se agitaba más”, relató Altamirano, quien vive hace 10 años en Chome y es conocido por los pescadores.

Junto a un compañero, dado lo inusual del incidente, en un inicio no sabían cómo abordar la situación. “El cordel estaba muy agarrado en la cola, si nos acercábamos mucho podría hacer un movimiento y si nos golpeaba, de seguro íbamos a quedar ahí tirados”, comentó Altamirano.

Se trataba de una ballena de jorobada que, de acuerdo al documento de Grandes Cetáceos de Sernapesca, pueden medir entre 15 a 19 metros en promedio. “El cerebro de alguna forma juega contra el riesgo, pero obviamente no había otra alternativa, tratamos de cortarle lo más posible el cordel y quedó algo agarrado en la cola”, contó.

Sin embargo, por unos 10 minutos la ballena estuvo tratando de recuperarse, luego se sumergió. “Salió después de un par de minutos a respirar y ya vimos que realmente empezó a retomar el ritmo”, mencionó el buzo.

Este momento, de probablemente una vez en la vida, para Mauricio marca un hito más entre el cambio que viene dándose desde el año 1983 en que cierra la última ballenera en Chome,  y así deja de ser cazada esta especie en este territorio, donde hoy existe una relación amigable desde los seres humanos hacia estos grandes seres del océano, donde se las cuida, respeta su espacio y también se aprovechan como atractivo turístico con los resguardos debidos de distancia, por ejemplo.

“En estas fechas se han visto bastantes ballenas, soplos de ballenas, y realmente los pescadores tienen un buen nexo porque les genera de alguna forma turismo”, detalló Altamirano.

Los operadores turísticos de la caleta se preocupan en sus expediciones, de generar conciencia a las personas que trasladan. En este sector de Hualpén se mantienen los vestigios de lo que fue la caza de ballena. “Pero sin duda que se ha generado una mayor conciencia en lo que es cuidar el mar”, reflexionó Mauricio.

En cuanto a lo que debiera ocurrir en el futuro respecto de este corredor de ballenas que es la Caleta Chome, el buzo afirmó que sabe de proyectos que buscan generar un área marina protegida aunque personalmente no los conoce a cabalidad.

Considera que sí debería existir alguna forma de sectorizar la actividad pesquera en un lado. “Para que todo ande bien, porque las ballenas van a estar, la pesca va a seguir. Sí se ve que hay bastante hay bastantes ganas de que esto suceda entre los pescadores, al final, porque también genera turismo”, expuso.

“Posiblemente Chome se pueda transformar en un segundo Chañaral de Aceituno, lugar donde se avistan muchas ballenas”, comentó.

Peligro y ayuda

Rodrigo Ibañez, geógrafo y buzo recreativo, fue el segundo buzo que colaboró en el rescate. Hace dos años practica el buceo bastante a menudo. “Nos estaba esperando el bote con el pescador y nos llevó donde estaba la ballena. Bajamos, analizamos y lo que hicimos fue cortar solamente el cabo que la tenía atada como hacia abajo”, relató.

Luego intentaron bajar una segunda vez en apnea, pero en ese momento fue que el animal se fue a lo profundo.

El temor tampoco estuvo fuera de las primeras sensaciones de Rodrigo. “Justo estaba amarrada de la cola, que es como la parte más peligrosa para nosotros, porque un colazo nos puede matar o aturdir”, apuntó.

Probablemente por el cansancio, la ballena estaba sin hacer movimientos con la cola. Al parecer llegaron justo al tiempo en que el cetáceo estaba por rendirse. “Para nosotros igual fue relativamente fácil poder actuar para ayudarla, pero aun así nos dio miedo ir más allá de cortar el cabo que quedaba atado en su cuerpo”, declaró Ibañez.

En cuanto al cuidado y preservación de la diversidad de especies que hay en este territorio, Rodrigo aseguró que “creo que es importante la investigación y seguir educando a la gente, hay organizaciones que lo están haciendo, como el Centro de Estudios de Mastozoología Marina, el CEM, que trabajan con el cuidado, protección y conservación de mamíferos marinos, sobre todo, en Caleta Chome, en Caleta Llico”.

Otra de las personas que estuvo presente durante el rescate fue Ángela Frías, bióloga marina que está aprendiendo de la fotografía submarina. “Salimos en el bote y, aproximadamente, fueron unos 5 minutos de navegación. Llegamos, y la ballena se notaba muy cansada. Intentaba ella sola con su cola liberarse, soplaba hacia arriba. Ahí los chicos bajaron e hicieron maniobras muy rápidas como para poder cortar la malla, no se sabía hace cuánto rato estaba la ballena ahí”, dijo.

Para Ángela también es notorio el cambio generacional. “Lograron entender que podrían obtener sus recursos de otra forma, no cazando ballenas. Entonces, actualmente hacen paseos en bote educativos, donde a veces se ven soplos de ballena, vienen a ver las islas con los lobos. Por lo mismo tratan de transmitir, siento yo, eso hacia la comunidad para poder conservar de una mejor forma esta fauna que los rodea”, destacó.

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