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Más conocimiento y protección: digitalización e inteligencia artificial cambian la lucha en contra de la extinción de especies

Equipo Digital
Fotografía: UdeC
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Una crisis más profunda de lo que se creía vive la naturaleza. Aunque las nuevas herramientas tecnológicas que impulsan la revolución digital están revolucionando la investigación y conservación de especies, abriendo oportunidades impensadas e invaluables tanto para conocer como para proteger y evitar que desaparezcan de la Tierra.

Es una de las principales revelaciones del Sexto Informe sobre el Estado de las Plantas y Los Hongos del Mundo, publicado el 16 de junio. El trabajo fue liderado por el Real Jardín Botánico de Kew del Reino Unido, y desarrollado con más de 400 investigadores de 40 países, incluyendo tres locales que integran el Programa Biodata del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y la Universidad de Concepción (UdeC), que ha impulsado la digitalización de colecciones biológicas e integración y disposición de datos de más 120 mil especímenes.

Los doctores Ricardo Segovia, Pablo Guerrero y Alicia Marticorena participaron en el Capítulo 8 de este reporte, el que fue dedicado a innovaciones y desarrollos recientes en datos de biodiversidad para plantas y hongos en América Latina, y en que se destacan el rol de Chile gracias a Biodata.

Entre avances y brechas

La flora y el fungi componen una diversidad con funciones de las que dependen la vida y bienestar en el planeta, desde proveer oxígeno hasta recursos que son alimentos, medicinas y materias primas. Pero se vive una dramática pérdida de biodiversidad que urge frenar y hay varias interrogantes que responder.

Los investigadores locales relevan que disponer de información confiable y accesible del estado de las especies es clave para tomar decisiones y acciones más robustas y efectivas en conservación, y son las investigaciones las que proveen estas evidencias e informes como éste las sintetizan y visibilizan todo lo que se sabe a nivel global, permitiendo identificar de avances hasta retos que permitan mejorar las estrategias para cuidar y preservar la biodiversidad.

Al respecto, el reporte advierte que hay un gran vacío de conocimiento sobre cuántas especies existen, dónde están y cuáles amenazas enfrentan. Y destaca que herramientas como digitalización e inteligencia artificial (IA) están teniendo un rol decisivo para apoyar a la ciencia e influir en decisiones, acciones y avances.

“La información taxonómica y de conservación son el escudo legal y técnico de la flora y cualquier especie viva. Sin una identificación precisa de qué tenemos, dónde está y qué tan amenazado se encuentra, la toma de decisiones se hace a ciegas, arriesgando la pérdida de un patrimonio evolutivo irrecuperable”, sostiene al respecto la doctora Alicia Marticorena, curadora del Herbario UdeC CONC y responsable del catálogo de plantas del Programa Biodata.

En este sentido el doctor Ricardo Segovia, coordinador del equipo Biodata, enfatiza que “la digitalización de colecciones, la integración de bases de datos y el desarrollo de herramientas analíticas son componentes fundamentales de la investigación moderna en biodiversidad. No es posible gestionar adecuadamente la biodiversidad sin información actualizada, interoperable y accesible”.

Siguiendo esa línea, el doctor Pablo Guerrero profundiza que “el informe muestra que la digitalización de colecciones biológicas está cambiando la forma en que conocemos la biodiversidad: permite reconstruir distribuciones históricas y actuales, detectar vacíos de información, evaluar amenazas, apoyar evaluaciones de riesgo de extinción y orientar decisiones de conservación”.

Ante ello se destaca que las nuevas herramientas e infraestructura de datos deben considerarse una pieza fundamental de las estrategias de conservación y enfrentar la crisis de la biodiversidad, y que para desplegar todo su potencial hay que fortalecer la colaboración internacional, el acceso a información, formación de especialistas e inversiones sostenidas en investigación.

Y en ello el reporte destaca los avances de América Latina y particularmente de Chile, abriendo una oportunidad de liderazgo internacional.

Revolución digital para investigar y conservar la biodiversidad

Cerca de 400 mil especies de plantas se han descrito en el mundo, siendo las vasculares con flores el grupo más numeroso, y 155 mil hongos se han nombrado formalmente. Aunque el reciente informe global estima que existen al menos 100 mil especies de flora no descritas, y hasta 3 millones del fungi que no se han descubierto.

Y son 29.748 especies de plantas y 411 de hongos catalogadas como amenazadas de extinción, pero sólo una pequeña proporción de las especies conocidas ha sido evaluada formalmente. A la luz de las evidencias, el reporte sugiere que la verdadera magnitud de la crisis de biodiversidad podría ser mucho mayor, y que muchas especies podrían extinguirse antes de ser descubiertas.

En este sentido, los autores enfatizan el gran aporte de este trabajo para actualizar y estandarizar la información que permita fortalecer la protección y conservación de la biodiversidad. A la vez demuestra cómo los métodos tradicionales podrían limitar el acceso al conocimiento y subestimar tanto la real biodiversidad existente como de las extintas, lo que las nuevas tecnologías cambian.

“La integración estandarizada de datos permite tener una visión mucho más clara de la biodiversidad que existe en un territorio y asegurar que todos hablamos de lo mismo cuando nos referimos a la magnitud de la crisis de la biodiversidad. De este modo, estandarización es clave para generar información de calidad que pueda utilizarse en investigación, monitoreo y conservación”, explica Ricardo Segovia.

Por siglos fue que millones de especímenes se recolectaron en distintos rincones y permanecieron almacenados en colecciones científicas diferentes a las que podían acceder un grupo reducido de especialistas.

En cambio, la digitalización ha permitido que esas colecciones se transformen en recursos abiertos y disponibles para investigadores de todo el planeta. La IA también está impactando al facilitar o acelerar procesos como identificar grupos de especies difíciles de distinguir. Y así es que se pueden descubrir nuevas especies y tener evidencias más precisas sobre el estado de la biodiversidad o los impactos de fenómenos como el cambio climático, por ejemplo.

Biodata

El Programa Biodata es un ejemplo concreto y destacado. El trabajo, que se sintetiza en el Capítulo 8, permitió digitalizar e integrar más de 120 mil registros de plantas provenientes de herbarios chilenos que representan más de 3.900 especies y permitió establecer un inventario estandarizado y actualizado de la biodiversidad nacional. Y la cifra de datos crece de manera sostenida. Y según enfatiza Segovia cada nuevo registro digitalizado e integrado es más conocimiento disponible.

Sobre la trascendencia de este trabajo, que derivó en notorias publicaciones científicas, el investigador Pablo Guerrero expone que “al comparar este inventario local con catálogos globales se detectaron discrepancias en riqueza de especies en varias familias, lo que demuestra que la experiencia taxonómica local es indispensable”.

También destaca que “el trabajo muestra que Chile cuenta con cerca de 20 mil especies conocidas de animales, plantas y hongos, y que las plantas terrestres representan más de un tercio de esa diversidad”.

Desafíos e impacto

Los investigadores ponen énfasis en que informes como el recién presentado, y la información científica en general, debe considerarse como un insumo crucial para tomar las mejores decisiones. Y es que como se puede visualizar lo que funciona, las evidencias demuestran las brechas y los desafíos que están patentes para avanzar de forma decisiva, y en el caso de Chile consolidar su oportunidad de liderazgo regional.

Ricardo Segovia expone que “los principales desafíos incluyen mejorar la interoperabilidad entre sistemas, integrar nuevas fuentes de información como ciencia ciudadana y monitoreo remoto, y formar profesionales capaces de gestionar grandes volúmenes de datos”.

Pablo Guerrero añade que “Chile necesita consolidar un inventario nacional de biodiversidad dinámico, interoperable y actualizado, conectado con herbarios, museos, universidades, plataformas públicas y sistemas de evaluación ambiental. Esto permitiría mejorar la clasificación de especies amenazadas, priorizar áreas de alto valor biológico, fortalecer la planificación de áreas protegidas, orientar restauración ecológica y anticipar impactos de cambio climático y desarrollo productivo”.

Al avanzar en todos estos aspectos se puede transitar hacia un conocimiento más integral y conservación más preventiva y exitosa, permitiendo desde descubrir nuevas especies e incluso recursos como nutrientes y medicinas, hasta determinar acciones y sitios para proteger la vida en sus distintas formas y el bienestar de las personas.

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