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"Si las áreas protegidas no tienen plan de manejo, solo existen en el papel": Ricardo Figueroa, investigador del Centro Eula

Equipo Digital
Fotografía: Archivo | Contexto
Lo que debes saber

• El Dr. Ricardo Figueroa (Centro Eula UdeC) explicó que los humedales protegieron al Gran Concepción de inundaciones severas tras las intensas lluvias del año.

• Alertó que la canalización de cursos de agua en tuberías y el relleno de riberas destruyen el flujo laminar natural, amenazando con nuevos colapsos por “sequía memorial”.

• Sostuvo que la Ley de Humedales Urbanos es insuficiente sin planes de manejo activos y destacó que estos ecosistemas capturan hasta tres veces más CO2 que un bosque templado.

Te invitamos a leer la nota completa más abajo para conocer los detalles.

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El investigador alertó sobre la alteración estructural que sufren al canalizarse en ductos, los vacíos de la Ley de Humedales Urbanos y su valor estratégico al capturar hasta tres veces más carbono que un bosque templado.

El comportamiento hidrológico del Gran Concepción frente a las intensas precipitaciones registradas durante este 2026 volvió a situar a los humedales urbanos en el centro del debate público y territorial. Mientras diversos puntos del país enfrentaron inundaciones y emergencias de consideración, la intercomuna logró amortiguar de buena manera el impacto de las aguas gracias al funcionamiento de sus ecosistemas lacustres y fluviales.

Así lo evaluó el doctor Ricardo Figueroa, director del Departamento de Sistemas Acuáticos de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción, investigador del Centro Eula y asociado al Consorcio del Agua, durante una entrevista concedida a TVU Noticias 2 PM.

En el espacio, el académico destacó el creciente involucramiento ciudadano en la defensa de estos cuerpos de agua, advirtiendo que “hoy en día hay movimientos ciudadanos muy importantes que están levantando esto, pero lo están levantando no solamente porque les guste la naturaleza (…), sino porque hay una identificación de la importancia que tiene proteger estos ambientes justamente para protegernos del riesgo de los nuevos eventos que estamos viviendo en el día a día”.

Efecto amortiguador, canalizaciones y la “sequía memorial”

Al abordar el desempeño del sistema ante las lluvias, Figueroa remarcó que la metrópoli penquista ha resistido adecuadamente debido a la capacidad de absorción y retención de estos espacios, aunque planteó una interrogante directa sobre la sustentabilidad de la urbe. “Concepción lo ha soportado bien porque tiene estos sistemas que permiten amortiguar el efecto del agua (…). La pregunta es ¿hasta cuándo podemos seguir amortiguando esto? Porque pareciera ser que, mientras reconocemos esto, por otro lado hay personas que no identifican el problema y se intentan seguir rellenando o construyendo sobre estos sistemas”, expresó.

El investigador descartó que las lluvias intensas en breves periodos superen la capacidad ecológica natural del humedal, apuntando más bien a las modificaciones estructurales derivadas de la urbanización. En el Gran Concepción, cuencas como Paicaví, Vasco da Gama o Rocuant-Andalién han sido fraccionadas por obras viales donde el agua es conducida mediante alcantarillas subterráneas.

“Va a llegar un momento en que esa tubería va a colapsar, el agua se va a devolver y va a ocasionar problemas. Entonces, tú le estás quitando funcionalidad porque estás cambiando la estructura natural del sistema. Estás transformando un humedal que es un flujo laminar de agua en un tubo o en un canal con agua”, detalló.

Este fenómeno se agrava con la compactación e impermeabilización de riberas, lo que impide la infiltración natural y reproduce eventos como la histórica inundación de 2006 en el río Andalién. Al respecto, el experto acuñó el concepto de “sequía memorial”, explicando que “pasan años de sequía y nos olvidamos de que Concepción puede traer mucha agua (…). Este año ha sido muy excepcional; ha soportado bien la ciudad, pero la pregunta es: ¿seguirá soportando de la misma manera si seguimos modificando este ecosistema?”.

Límites de la normativa

Respecto a la eficacia de la Ley de Humedales Urbanos, Figueroa fue crítico con su alcance regulatorio real. Si bien reconoce que visibilizó la problemática, sostuvo que la norma no garantiza por sí sola una conservación efectiva del territorio.

“La protección es bastante limitada en el sentido de que lo único que te dice esa ley es que, si hay un proyecto que se vaya a desarrollar en un espacio que está determinado como humedal urbano, debe someterse a una evaluación de impacto y basta. Como todas las áreas protegidas en Chile que no tienen un plan de manejo, prácticamente es como si no existiera, es decir, es en el papel”, subrayó.

En cuanto a la posibilidad de revertir intervenciones, el ecólogo distinguió entre áreas donde la ocupación ya es irreversible y aquellas que aún pueden resguardarse. “Los departamentos que están en el Humedal Paicaví, no hay nada que hacer, los departamentos ya están ahí (…). Pero sí podemos decir que el área que está más abajo, que se está pensando construir, no se construya, sino que al contrario, se modifique para proteger y evitar que se inunde lo que ya está”, particularizó el académico.

Planificación urbana y valor biocultural

Figueroa lamentó que los instrumentos de ordenamiento territorial sigan postergando la evidencia científica, recordando que el rechazo del Plan Regulador Metropolitano de Concepción respondió precisamente a la carencia de herramientas ambientales sólidas. “Los eventos que estamos viviendo durante este año han demostrado que todos esos argumentos se caen y que efectivamente muchas de las cosas asociadas, por ejemplo, a eventos de cambio climático o fenómeno de El Niño que habían sido anunciados, están ocurriendo y van a seguir ocurriendo”, argumentó, enfatizando que incorporar a la academia es un “tema de sobrevivencia” para las comunidades humanas.

Finalmente, el investigador rescató la dimensión histórica y los servicios ecosistémicos globales de humedales como Rocuant-Andalién, recordando que en el siglo XVII los jesuitas se asentaron en la Isla Rocuant por su valor geopolítico y farmacéutico, además del posterior uso ganadero de sus llanuras de inundación para abastecer de leche a la ciudad.

En términos económicos y climáticos, Figueroa cerró ejemplificando el alto costo que implicaría mitigar emisiones contaminantes sin estos amortiguadores naturales. “¿Cuánto es lo que captura en CO2 un humedal? Puede ser hasta tres veces más que un bosque templado. Con eso te digo lo importante que es mantener un humedal para capturar gases de efecto invernadero a nivel planetario”, concluyó.

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