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Cuidados paliativos: especialistas locales buscan fortalecer la medicina ante una creciente demanda

Equipo Digital
Fotografía: Servicio de Salud Concepción
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Cada año en Chile de 105 mil a 117 mil personas necesitan recibir cuidados paliativos por enfermedades oncológicas y no oncológicas, según datos oficiales, los que están garantizados legalmente. Y se estima que cada vez serán más.

Desde 2005 se incluyeron al GES para adultos con cáncer en etapas terminales y en 2016 se amplió para pacientes oncológicos en distintas fases, mientras en 2022 se garantiza para otras enfermedades graves o terminales no oncológicas con la Ley 21.375 de Cuidados Paliativos Universales, lo que ha ido aumentando gradualmente la demanda.

Y se da en un contexto de proyecciones globales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que a 2050 prevén un 77% de incremento de la cantidad de personas que requieran estas atenciones debido al envejecimiento de la población y la constante tendencia al alza en la incidencia de patologías como cáncer.

El aumento de una necesidad que ya es alta supone un gran desafío de salud pública que se debe abordar con urgencia: que existan las condiciones para dar cuidados paliativos a todas las personas que lo requieran, y la base es contar con la cantidad óptima de profesionales de distintas áreas especializados para dar atenciones de la calidad necesaria y merecida.

Así lo relevan los médicos paliativistas del Hospital Clínico Guillermo Grant Benavente (HGGB), doctores Kelly San Martín y Javier Gamboa, quienes además de contribuir junto a su equipo desde la atención clínica diaria, buscan aportar a robustecer las capacidades y mejorar cada vez más la entrega de los complejos y elementales cuidados paliativos, que durante octubre se relevan aún más en su importancia y desafíos en el marco del día mundial.

Diversidad, complejidad y fragilidad

“Un enfoque que mejora la calidad de vida de los pacientes y de sus familias cuando afrontan problemas inherentes a enfermedades potencialmente mortales” es como la OMS define a los cuidados paliativos.

Los expertos locales resaltan que no apuntan a cambiar el curso de una patología, por lo que no aceleran ni retrasan la muerte, no son sinónimo de desenlace fatal inevitable, y se pueden aplicar desde fases iniciales y no sólo terminales, para aliviar el sufrimiento causado por diversidad de factores, tanto físico como emocional.

La salud es multidimensional e influyen factores biopsicosociales, y también lo son las implicancias de una afección y las necesidades paliativas de una persona y su familia que vive una etapa frágil de su vida, advierte la doctora Kelly San Martín, encargada del Servicio de Cuidados Paliativos de Adultos del HGGB.

Al respecto, expone que las necesidades paliativas pueden ir desde dolor físico hasta varios síntomas que merman la calidad de vida como náuseas, vómitos o disnea, pero también está el componente socioemocional como una situación de discapacidad, angustia, soledad o brechas educativas y sociales, por mencionar algunos elementos.

“Los pacientes en cuidados paliativos son los más complejos del sistema, porque tienen necesidades muy complejas y diversas, y nos esforzamos por dar control a síntomas que pueden hacer que sea un proceso muy malo o más llevadero, sin cambiar el destino final de la enfermedad”, expone el doctor Javier Gamboa, quien realizó una estadía de investigación y especialización en cuidados paliativos en España que culminó recientemente.

La suma de cada factor, de lo biológico de la enfermedad al contexto psicosocial y económico, va complejizando el problema y aumentando las necesidades de una persona y/o familia.

Ante ello, los cuidados paliativos se deben dar desde una mirada holística que integre las múltiples dimensiones y necesidad, por lo que deben estar a cargo de equipos interdisciplinarios integrados por profesionales de distintas áreas. Y deben estar formados, especializados y capacitados desde lo humano y técnico para atender esta frágil complejidad, lo que parte desde el pregrado de medicina y carreras de salud, como en postgrado y otras instancias de educación permanente.

Entre brechas y avances

Ante la complejidad de las necesidades paliativas y los cuidados paliativos, los médicos paliativistas Kelly San Martín y Javier Gamboa reconocen la alta calidad de los equipos dedicados a esta área en Chile y especialmente. Pero también brechas de especialistas e instancias de especialización.

“La medicina paliativa es una especialidad relativamente nueva. Hay cerca de 90 médicos especialistas en Chile y el gran porcentaje está en la Región Metropolitana, aunque en el HGGB somos tres y es una gran ventaja”, afirma la doctora San Martín. Se suman especialistas de otros recintos hospitalarios y otros centros de atención primaria de salud (APS).

Desde allí, el doctor Gambia sostiene que “en Chile en general tenemos un muy nivel de cuidados paliativos, y si hacemos un zoom Concepción es de los lugares que destaca a nivel nacional”.

Y lo atribuye a la relación entre nivel secundario y equipos de APS con profesionales altamente capacitados que permite derivar a muchos pacientes –los menos complejos- a controles a los centros más cercanos a su domicilio, y así descomprimir la carga del sistema hospitalario.

De hecho, las experiencias que los médicos han tenido en otros países al exponer investigaciones que han realizado o especializándose les ha permitido evidenciar que la realidad local es muy parecida a la europea, incluso si hay menos especialistas y recursos disponibles.

Y para fortalecer estas capacidades y evolucionar en cuidados paliativos, siempre mirando el objetivo de beneficiar a pacientes y familias, han realizado y tienen vigentes distintos trabajos científicos, como también se impulsa la pionera iniciativa de impartir en la Universidad de Concepción la beca primaria en medicina paliativa, que sería la primera de Chile.

Este proyecto con 6 años de trabajo y trayectoria es liderado por Gamboa: “el programa ha cumplido sus diversas etapas para avanzar hacia hacerse realidad e impartirse”, afirma.

La apuesta es que egresen profesionales con los conocimientos más actuales que se dispongan en cuidados paliativos y desarrollen todas las competencias necesarias para atender, entender y manejar a personas que transitan procesos tan dramáticos y difíciles de su vida.

Para ello espera que los contenidos del programa se nutran tanto con su reciente experiencia de investigación y especialización en España, como de resultados de investigaciones que realice con su equipo en el futuro próximo, para lo que proyecta varias líneas que permitan entregar evidencias para siempre ir mejorando los cuidados paliativos que ya son de alta calidad.

Y es que, como relevan ambos paliativistas, es mucho lo que se puede y debe hacer para avanzar en materia de cuidados paliativos en Chile, como es mucho lo que se puede y debe hacer para entregar estas atenciones para mejorar la calidad de vida de pacientes y familias.

Estar viviendo una enfermedad potencialmente catastrófica o mortal y transitar una etapa final de la vida no significa que no haya nada más que hacer que calmar el dolor físico y esperar un desenlace, sino que hay mucho que hacer para acompañar, aliviar todo tipo de sufrimiento y vivir el proceso con el mayor bienestar posible y dignidad merecida. Y eso requiere calidad humana y profesional.

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