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De meta sanitaria a voluntad de equipos: alerta por cambios en lactancia materna para la APS

Equipo Digital
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Desde 2015 que mantener la lactancia materna exclusiva (LME) hasta los 6 meses de vida, alcanzando al menos un 60% de cobertura de los lactantes, era una meta explícita en el instrumento del Ministerio de Salud (Minsal) que define lineamientos y objetivos para la Atención Primaria de Salud (APS) que administran los municipios.

Meta alineada con recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por los múltiples beneficios de la leche materna y amamantar: tener LME los primeros 180 días de vida, y mantenerla al menos hasta los 2 años con alimentación complementaria

Aunque eso cambió con la Resolución Exenta Nº732 del Minsal, que fue publicada en octubre en el Diario Oficial y fija objetivos de mejoramiento de la atención en la APS municipal para 2027, que dejó incluir explícitamente esta meta. La autoridad sostuvo que el indicador pasará a los Compromisos de Gestión de 2027 por ser tarea de toda la red y no sólo de la APS, sin explicar los fundamentos técnicos de la decisión.

El cambio ha generado preocupación en la comunidad experta nacional y local, y desde la Red Universitaria de Lactancia Materna (Rulam) de la Región de Biobío enfatizan la necesidad de poner la temática en agenda y redefinir la decisión.

“La medida nos alarma profundamente”, declaran categóricamente desde Rulam-Biobío que conforman las universidades Católica de la Santísima Concepción (Ucsc), de Concepción (UdeC), San Sebastián (USS), Santo Tomás (UST), de Las Américas (Udla), del Desarrollo (UDD), Andrés Bello (Unab) y el Instituto Profesional Virginio Gómez.

De cierta manera se desprotege la lactancia con potenciales implicancias presentes y futuras, ya que su mantención requiere aportes de toda la sociedad, lo que incluye a la APS y la definición de metas claras.

“Amamantar no es una responsabilidad puramente individual: depende de condiciones laborales, equipos capacitados, atención oportuna y redes de apoyo. Cuando estas condiciones faltan, las brechas las pagan quienes enfrentan más barreras sociales y territoriales”, sostienen.

Retos de la LME

El coordinador de Rulam-Biobío, Samuel Meza, nutricionista y académico Ucsc, expone que el Minsal informa de una cobertura de 73% de LME al nacer, que al mes baja a 63% y a 56% a los 6 meses.

“Los datos muestran un descenso entre el inicio y el sexto mes, y esa tendencia también se observa en Biobío. Por eso el desafío es sostener la lactancia, no iniciarla”, afirma.

En este escenario, reconociendo el aporte que cada actor social puede y debe realizar, la APS tiene un rol crucial: realiza una labor técnico-clínica indispensable mediante equipos multidisciplinarios en ámbitos como diagnóstico y manejo de dificultades de amamantamiento, funcionamiento de iniciativas como clínicas de lactancia materna, articulación con grupos de apoyo y participación activa de familias.

Y para que esta labor se mantenga y fortalezca es también esencial tener instrumentos y lineamientos formales y comunes que se traducen en planificación, recursos, estrategias e incentivos específicos y fundamentales.

En este sentido, hay riesgos previsibles con la pérdida de esta meta sanitaria.

Meza explica que las metas en la APS ordenan la planificación anual de equipos y se liga al incentivo de la Ley 19.813, por lo que con esta exclusión en 2027 la LME perderá prioridad, pasará a ser cuestión de voluntad de equipos y tendrá desventaja con otras metas en servicios con recursos limitados.

“Sostener la lactancia exige consejería experta, clínicas de lactancia y controles oportunos, y eso es lo primero que se resiente cuando una prioridad deja de ser exigible”, declara.

Añade que habrá monitoreo y evaluación menos visible o constante, e incertidumbre en las formas, periodicidad y cobertura de medición, pudiendo afectar la evaluación y acciones que se pudieran realizar.

Y está el riesgo de agravar las brechas e inequidad en desmedro de quienes viven en situaciones de mayor vulnerabilidad económica, social y territorial. “Las mujeres con menos redes de apoyo, empleos precarios o barreras territoriales son las más expuestas si el apoyo depende de la voluntad de cada equipo”, advierte.

Alimento y acto inigualable

La preocupación de Rulam-Biobío se respalda en amplia evidencia sobre sus beneficios de la lactancia para bebés y madres del corto al largo plazo.

La nutricionista Lorena Meléndez, académica del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia UdeC e integrante de la red, releva que la recomendación categórica de la OMS es LME hasta los 6 meses y al menos hasta los 2 años con alimentación complementaria. “No hay edad de indicación de cese de la lactancia materna, porque la leche sigue nutriendo”, afirma.

En este sentido sostiene que “las propiedades biológicas que tiene la leche materna para la nutrición del lactante es inigualable, la industria en sus fórmulas lácteas no las ha podido reemplazar, siendo considerada el estándar de oro en cuanto a alimentación”.

Como alimento aporta todos los nutrientes y elementos que un lactante necesita para su adecuado desarrollo. Además, destaca la capacidad de adaptación a las necesidades del bebé según su etapa, incluso en el día o si está enfermo. Además, otorga protección inmunológica.

Así, la literatura evidencia que para el lactante, amamantar reduce el riesgo de sufrir alergias, obesidad, estreñimiento, diarrea y diversas infecciones infantiles. También hay una protección a futuro en cuanto a la salud cardiovascular.

Por otro lado se reconoce que favorece el desarrollo cognitivo y motor.

La experta resalta que “la lactancia materna también tiene relevancia afectiva y emocional para lactante y madre”. Entre múltiples implicancias está que fomenta el apego que es clave a nivel vincular y psicológico, reduce el estrés y fomenta la regulación emocional.

Rulam-Biobío: rol y retos

Frente a la realidad, desde Rulam-Biobío consideran urgente reevaluar la decisión o indicar metas claras y medibles, acciones y recursos en torno a la LME y APS de cara al 2027, además enfatizan la importancia de que decisiones y políticas se sustenten en la información científica, conocimiento y opinión de especialistas.

En este contexto, reconocen la importancia de fortalecer el quehacer. Samuel Meza destaca que “la misión es promover y apoyar la lactancia mediante colaboración interdisciplinaria, investigación, educación continua y sensibilización”. El propósito es concientizarla como responsabilidad compartida de familias, empleadores y Estado y generar una cultura de lactancia que proteja este acto y la salud presente y futura para la niñez y sociedad de Biobío.

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