Prensa

Experto UdeC y nuevo sistema frontal: “Hubo una respuesta más integral de las autoridades”

Noticias UdeC
Fotografía: X | Comando de operaciones terrestres.
Comparte

Más de 19 mil personas evacuadas, dos fallecidos y sobre 800 personas damnificadas, en su mayoría de las regiones O’Higgins y Maule- es el saldo del sistema frontal que permanece activo sobre la zona centro-sur desde el viernes 18 de agosto.

Al igual que en junio, esteros, canales y ríos registraron un fuerte aumento en sus caudales por las intensas y continuas precipitaciones, con desbordes que provocaron anegamientos en distintos sectores entre Maule y Biobío, que hasta hoy mantenían alertas en varias de sus comunas.

“Un punto interesante fue la distribución de los sectores inundados, ya que si bien hubo sectores críticos que ya habían sido afectados en junio pasado, el presente evento sumó otras áreas pobladas, pues la distribución de la precipitación se produjo de forma más homogénea en todo el territorio, en comparación al evento anterior que tuvo mayor concentración en la cordillera andina”, comenta el académico de la Facultad de Ciencias Ambientales y especialista en Gestión de Riesgos Hidrometeorológicos, Octavio Rojas Vilches.

Así, en muchas localidades se vivieron situaciones de emergencia a distinta escala, que en opinión del también experto en vulnerabilidad y resiliencia ante desastres socionaturales, fueron mejor enfrentadas por los organismos públicos en comparación a lo ocurrió hace un mes.

“En términos de preparación de la emergencia se observó una respuesta más integral y anticipada por parte de las autoridades. De hecho, la comunidad recibió la información sobre posibles desbordes y deslizamientos asociados con bastante antelación al inicio del evento”, indicó el doctor en Ciencias Ambientales, integrante del Laboratorio de Reducción de Riesgos Socio Naturales (Larrs) de la UdeC.

Por otro lado, destacó que en términos generales hubo una mejor recepción del Sistema de Alerta de Emergencia (SAE) por parte de la población, “lo que podría estar asociado al aprendizaje de junio pasado”.

Este es el segundo sistema frontal importante vinculado a un río atmosférico en lo que va del año, que ocurre, además, en el contexto de la aparición de El Niño y las condiciones delineadas por el cambio climático global.

De acuerdo al Dr. Rojas, los eventos de inundaciones seguirán presentes como ha ocurrido históricamente, aunque advierte que hay que considerar que “a nivel mundial se indica que el cambio climático puede modificar la frecuencia, magnitud o incluso la estacionalidad de los eventos climáticos extremos”.

Gestión del riesgo

En esa perspectiva, el experto llama a reflexionar sobre la forma en que se producen los desastres en contextos de anegamiento que, explica, son eventos intensos “asociados a los aumentos de caudales y una ocupación inadecuada de las zonas propensas a inundarse”.

Aquí -agrega- la gestión del riesgo es clave, enfrentando el problema antes, durante y después de su ocurrencia.

“El ‘durante’ es lo que hemos observado durante estos días con la respuesta a la emergencia, (es decir) la evacuación; aspectos en los que hemos avanzado bastante como sociedad. Pero tenemos brechas importantes en el ‘después’ y en el ‘antes’ de la ocurrencia de las inundaciones o de cualquier desastre”, asevera el investigador.

Como ejemplo señala que aún están en desarrollo procesos de reconstrucción en sectores que fueron dañados en junio, sin que se haya cerrado el ciclo de riesgo, ya que en el futuro las viviendas localizadas en estos sectores nuevamente podrían verse afectadas nuevamente.

Para el especialista, una de las principales medidas para reducir los efectos de eventos de anegamiento, es identificar las zonas de inundación y generar regulaciones que eviten la construcción de viviendas en lugares con amenaza alta de desborde. “Ello nos permitía avanzar desde un enfoque centrado en la respuesta de la emergencia a un enfoque preventivo”, afirmó.

Desde la perspectiva de las personas, el Dr. Vilches recalcó la importancia de conocer y ser conscientes del entorno que están habitando y estar atentos a las alertas que emitan las autoridades.

“Si vivimos cerca de un río, saber cuáles son las zonas de inundación o de posibles desbordes y, además, en caso de recibir un aviso de evacuación por parte de la autoridad tratar de respetarlos, porque en general este tipo de inundaciones asociados a ríos con alta pendiente suelen ser violentos y repentinos”, puntualiza el académico.

Subsecretario del Interior

Este lunes el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, sobrevoló varios puntos de la Región del Biobío para inspeccionar la situación de los terrenos más afectados.

Hasta el cierre de esta edición se contabilizaban 20 alarmas de evacuación preventiva. En este sentido, Monsalve detalló que en cuanto a la crecida del Río Biobío “vimos afectación en el sector ribereño de Hualqui y San Rosendo. Distinta es la situación del Río Laja. Hemos visto afectación importante en Los Saltos del Laja y Cabrero. Acá 115 viviendas han sido inundadas en el sector de Chillancito y Los Encinos”.

“En Arauco se está haciendo un seguimiento para eventuales evacuaciones”, dijo la autoridad agregando que el Ejecutivo también trabaja en la entrega de ayuda para los afectados. De hecho, en Cabrero el levantamiento de la Ficha Fibe comenzaría a partir de esta semana, anunció Monsalve entre otros temas como recursos para la limpieza de fosas.

Etiquetas